AGUSTÍN GONZÁLEZ DE LARA

Agustín nació en Andújar, el 4 de abril de 1871, y fue bautizado al día siguiente en la parroquia de Santa María la Mayor de la misma ciudad. El padre era de Baños de la Encina y la madre, de Andújar.

Recibió el orden del Presbiterado con dispensa, por concesión del Papa León XIII, de 19 meses de la edad. El Obispo Manuel Mª González y Sánchez ejecutó el rescripto el 20 de septiembre de 1893.

Nos consta que en 1905 era Capellán del Monasterio de MM. Capuchinas de Andújar; este monasterio se extinguió en el último tercio del siglo XX.

DATOS DE INTERÉS

Estado

Sacerdote

Edad

65 años

Nacimiento

Andújar, el 4 de abril de 1871

Ordenación presbiteral

Témporas de Septiembre de 1893

Ministerios

: Capellán del monasterio de las MM. Capuchinas de Andújar

Muerte

Andújar, en la Carretera de Madrid, Km. 310, el 25 de agosto de 1936

RESEÑA

MARTIRIO

Según testimonios, el día 14 de septiembre fue paseado y asesinado en la carretera general y en el trayecto o trazo de Andújar a Villa del Río.

Por referencias que circularon repetidamente se llegó a saber que Antonio Romeu, párroco de San Bartolomé, además de perdonar a sus ejecutores les solicitó que le permitiesen rezar un acto de contrición arrodillado junto a la cuneta; le fue concedido el favor que solicitaba y al terminar el acto de contrición, el mismo indicó a sus asesinos que podían disparar sobre él cuando quisieran.

Con cortos días de diferencia fue también asesinado el Capellán de las Religiosas Capuchinas, Agustín González. Se ignoran las circunstancias exactas de su muerte; pero se sabe que fue objeto de una mutilación vergonzosa y cruel, y que después hicieron pasar por encima de él un camión. Consta también que, en una plática fervorosa que dirigió a las religiosas al ser expulsadas del convento, les manifestó que había ofrecido al Señor su vida para que las religiosas todas no sufrieran daño alguno en sus personas, como efectivamente así aconteció.

ORACIÓN

Señor, concédenos ser siempre, como Agustín, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.