FELIPE VALLEJOS MOLINA
Felipe nació en Porcuna, en la calle Gallo, el 14 de febrero de 1891. Su padre era propietario.
Al solicitar las órdenes menores, en abril de 1913, era alumno interno del Seminario de Jaén, cursando el cuarto año de Teología. El 20 de noviembre del mismo año, al solicitar el subdiaconado, estudiaba el segundo año de Sagrados Cánones. Recibió el subdiaconado el 20 de diciembre de 1913. Cuando solicitó el presbiterado, el 20 de noviembre de 1914, manifiestó que ya tenía concluidos los estudios eclesiásticos. Fue ordenado presbítero en Córdoba, no nos consta le fecha, si bien sería después del 16 de diciembre de 1914, que fue cuando sería admitido a la matrícula de órdenes.
Era frecuente en aquellas fechas que el primer cargo pastoral que se asignara a los sacerdotes fuera en la propia localidad de nacimiento, de este modo, Felipe, desde su ordenación de presbítero estaba como Capellán y Coadjutor en Porcuna hasta su muerte.
DATOS DE INTERÉS
Estado
Sacerdote
Edad
45 años
Nacimiento
Porcuna, el 14 de febrero de 1891
Ordenación presbiteral
Témporas de Adviento 1914
Ministerios
Coadjutor de la parroquia de Porcuna
Muerte
Cementerio de Porcuna, 15 de diciembre de 1936
RESEÑA
MARTIRIO
Hay una relación firmada con fecha 2 de abril de 1943 en Porcuna por el “encargado del arresto” de Porcuna. En ella se indica la fecha de entrada y salida en prisión de Felipe Vallejos: el 20 de noviembre de 1936 y 13 de diciembre de 1936. En el mismo documento se añade al final que “en la noche del 13 al 14 de diciembre del mismo año fueron sacados del arresto municipal y asesinados en el cementerio de la ciudad una serie de personas, entre las que figura D. Felipe Vallejos Molina”.
En escritos posteriores se hace constar que Felipe confesó a quienes lo acompañaban en su fallecimiento, y que la muerte se produjo al recibir disparos de pistola en la cabeza.
Con anterioridad a su definitiva detención, fue detenido y apaleado hasta tener que ser llevado al hospital por las graves lesiones sufridas. Nos consta que perdió un ojo, siendo puesto en libertad tras su recuperación.
ORACIÓN
Señor, concédenos ser siempre, como Felipe, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.