FRANCISCO DE PAULA PADILLA GUTIÉRREZ
Francisco de Paula nació en Marmolejo. El Párroco que lo bautizó al día siguiente de su nacimiento, Francisco de Paula Aranda Cabrera, que continuaba en 1936 en tal parroquia, también fue martirizado. Por los expedientes de órdenes sabemos que Francisco de Paula ingresó en el Seminario de Jaén como alumno interno en el curso 1904-1905. En las Témporas de Pentecostés de 1916, en Córdoba, recibió el Presbiterado. La primera misa solemne la celebró en Marmolejo el 2 de julio de 1916, como consta en el recordatorio impreso para aquella fecha.
Recién ordenado sacerdote, permaneció en su pueblo natal como Coadjutor de la parroquia de Marmolejo. Optó en la oposición a curatos vacantes y obtuvo en 1921 la parroquia de Fuensanta de Martos. No sabemos la fecha exacta en la que se le encomendó –después de 1930– la Regencia de la parroquia de San Martín, de Arjona, cargo que tenía en 1936 cuando fue martirizado.
DATOS DE INTERÉS
Estado
Sacerdote
Edad
44 años
Nacimiento
Marmolejo, 28 de diciembre de 1892
Ordenación presbiteral
Témporas de Pentecostés de 1916
Ministerios
Coadjutor de la parroquia de Marmolejo (1918), Párroco de Ntra. Sra. de la Fuensanta de Fuensanta de Martos (1921), Regente de la parroquia de San Martín de Arjona (1936)
Muerte
Cementerio de Mancha Real, el 3 de abril de 1937
RESEÑA
MARTIRIO
Francisco de Paula, hombre de Dios, murió después del gesto de amor con que él acogió el martirio en lugar de otro condenado. Esta es la narración de un testigo que lo oyó al compañero de celda del sacerdote mártir: “El día primero de abril de 1937, la aviación franquista había bombardeado Jaén, y la represión no se hizo esperar en la prisión. Pasada la medianoche, cuando todos dormíamos, oímos abrir los cerrojos de las puertas de las celdas. Todos nos sobresaltamos. Un jefecillo, puesto en el centro de la galería, comenzó a llamar por lista, ordenando se pusieran en fila; otros milicianos les iban atando las manos con alambre. La mayoría de los presos fueron al martirio en camisa, no le daban más tiempo para terminar de vestirse. Al llamar a un tal José, compañero de celda, lloraba amargamente, y se resistía a salir (éste alegaba tener seis hijos). Fue entonces cuando de un salto salió nuestro don Francisco y se puso en la cola dispuesto a que le ataran las manos. Entonces el jefe que pasaba lista le dijo: Tú no eres el llamado. A lo que contestó: Yo soy Francisco Padilla Gutiérrez sacerdote. No tengo esposa ni hijos por lo que suplico me llevéis a mí y no a este pobre hombre.”
Este sacerdote es como otro san Maximiliano Kolbe; fue siervo de Dios y testigo fiel del Cordero, vivió en su corazón y en su muerte la palabra de Maestro: “Nadie tiene amor mayor que el que da la vida por sus amigos” (Jn 19,13). Murió en el cementerio de Mancha Real, el 3 de abril 1937.
ORACIÓN
Señor, concédenos ser siempre, como Francisco de Paula, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.
