JUAN OLID MARTÍNEZ

Juan nació el 7 de junio de 1906 en Mancha Real y murió residiendo de nuevo allí como Coadjutor de la parroquia de la localidad. 

Después de sus estudios en el Seminario y ordenado sacerdote, sus cargos pastorales fueron en Jimena y Santisteban del Puerto; en 1929 volvió, como Coadjutor, a su pueblo natal. 

Ingresó en el Seminario de Jaén, a los 12 años, en el curso 1918- 1919. Fue ordenado presbítero en las Témporas de Pentecostés, el 25 de mayo de 1929. El día 7 de junio siguiente celebró la primera misa en Mancha Real. En el recordatorio de la primera misa rezo el lema que había tomado del libro de Malaquías: “En todo lugar se sacrifica y ofrece oblación limpia, dice el Señor de los ejércitos” (Ml 1,11). Era como una premonición de la entrega de su vida, junto con la del Cordero Inmaculado, que quita el pecado del mundo. 

En primer lugar, recién ordenado sacerdote, fue destinado a la parroquia de Jimena, como Coadjutor. En 1931 fue destinado, también como Coadjutor, a la parroquia de Santisteban del Puerto. Y según los datos que aportan sus familiares, en el mismo año 1931 fue a Mancha Real como Coadjutor de la parroquia y en este cargo continuaba cuando fue martirizado.

DATOS DE INTERÉS

Estado

Sacerdote

Edad

30 años

Nacimiento

Mancha Real, el 7 de junio de 1906

Ordenación presbiteral

Témporas de Pentecostés de 1929

Ministerios

Coadjutor en la parroquia de Jimena (1929), Coadjutor en la parroquia de Santisteban del Puerto (1931), Coadjutor de la parroquia de Mancha Real (1931-1936)

Muerte

Puente del río Torres, en el término de Baeza, el 28 de agosto de 1936

RESEÑA

MARTIRIO

La detención de Juan se hizo en su propia casa el 28 de agosto de 1936. Con treinta años de edad, fue detenido y llevado a la ermita de la Patrona, donde ya había sido destruida la antigua imagen de la Inmaculada. Lo encerraron en el camarín de la Virgen, sometiéndolo a malos tratos y vejaciones, al mismo tiempo que a proposiciones deshonestas por parte de milicianas que allí se albergaba. A todo esto, el resistió con entereza. 

Unos días antes había llamado a un seminarista, Francisco Conde, hijo del sacristán que vivía en la misma casa con su padre, lo confesó y le dijo que consumiera todas las hostias que había en el sagrario. Aquel realizó el encargo en presencia de sus padres, evitando una posible profanación. 

En la noche del día 29 lo asesinaron en la carretera de Baeza, junto al puente del Río Torres. Se le dio sepultura en Baeza, donde permaneció hasta que el 15 de noviembre de 1939 sus restos se trasladaron a Mancha Real. 

Una feligresa de la parroquia y amiga de la familia, que el mismo día de la detención le hizo una visita acompañada de su hermana Emilia, cuenta que, al preguntarle a Juan que cómo se encontraba, contestó: “Preparándome para morir”.

ORACIÓN

Señor, concédenos ser siempre, como Juan, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.