EDUARDO INFANTE DEL CASTILLO

En el Registro Civil de Alcaudete se inscribió el nacimiento de Eduardo, ocurrido en Alcaudete el día 27 de octubre de 1916. El día 3 de noviembre siguiente fue bautizado.
En el año 2002, los maristas y la asociación de padres y madres del centro educativo, recordando datos para la historia del colegio de Granada, publicaron Los maristas en Granada, del que es autor José Delgado García. En la publicación (pp. 120-121) se dice que Eduardo Infante del Castillo fue el primer alumno matriculado en dicho colegio, el día 5 de septiembre de 1927: “que era natural de Alcaudete pero que vivía en Granada al cuidado de su tío D. José Palop, antiguo alumno marista, que fue quien le acompañó al colegio”.
Son numerosos los cuadros de honor del colegio en los que figura mes a mes y curso a curso Eduardo. La familia los conserva con veneración y gozo. Pertenecen estas menciones honoríficas a los cursos 1927-1931. Era ya estudiante de derecho, cuando murió en 1936 y también Presidente de la Juventud de Acción Católica. Así lo declaraba su madre el día 27 de junio de 1941.

DATOS DE INTERÉS

Estado

Laico

Edad

20 años

Nacimiento

Alcaudete, el 27 de octubre de 1916

Cargos

Presidente de la Juventud de Acción Católica en Martos

Muerte

Venta de Pantalones, en Martos, el 3 de octubre de 1936

RESEÑA

MARTIRIO

El 27 de julio de 1936 fueron detenidos Ramón Infante Montes, junto con su hijo, Eduardo, hacia el mediodía, en su propio domicilio, y fueron llevados al arresto municipal; luego siguieron detenidos en la iglesia del Carmen y después en la del Santo Cristo, convertidas en prisión, hasta la madrugada del 2 al 3 de octubre del mismo año. Desde la prisión, ambos –pero principalmente el joven Eduardo– escriben con frecuencia a la familia, cartas llenas de conformidad con la voluntad de Dios, deseando quitar preocupaciones y sufrimientos, alabando incluso las condiciones de habitabilidad de la cárcel.
La defunción de Eduardo se inscribió en el Registro civil de Alcaudete el día 18 de octubre de 1939. La muerte martirial la sufrió el día 3 de octubre de 1936, en la Venta de Pantalones, en el término de Martos. Murieron juntos Eduardo y su padre Ramón; y también con ellos el Párroco y el Coadjutor de Alcaudete, José Sánchez Alabarces y Manuel Heredia Gascón. En el lugar de la muerte hay un monolito, desgastado por las inclemencias del tiempo, que recuerda a los que allí quitaron la vida. En el cementerio de Alcaudete se conserva el mausoleo con los restos de uno y otro mártires, Ramón y Eduardo Infante, padre e hijo.

BIOGRAFÍA AMPLIADA

Nacimiento.

En el Registro civil de Alcaudete se inscribió el nacimiento de Eduardo Infante del Castillo, ocurrido en Alcaudete el día 27 de octubre de 1916. El día 3 de noviembre de 1916 fue bautizado.  Sus padres, D. Ramón Infante Montes y Dª. Teresa del Castillo Aceñero naturales de Granada y Medina Sidonia (Cádiz).

Estudios

En el año 2002, los Maristas y la Asociación de padres y madres del centro educativo, recordando datos para la historia del colegio de Granada, publicaron “Los maristas en Granada”, del que es autor José Delgado García.

La familia de Eduardo Infante del Castillo conserva un ejemplar dedicado por el Hno. Director a Vicente Infante del Castillo, hermano suyo, fallecido  en el 2016.

En la publicación (pp. 120-121) se dice que Eduardo Infante del Castillo fue el 1er alumno matriculado en dicho colegio el día 5 de septiembre de 1927: “que era natural de Alcaudete pero que vivía en Granada al cuidado de su tío D. José Palop, antiguo alumno marista, que fue quien le acompañó al colegio”.

De su etapa de colegio de los Maristas conserva la familia una carta del Hno. Servando en que habla de los estudios y buenas calificaciones obtenidas:

“Lucena, 5 de junio de 1929. Sr. D. Ramón Infante (Alcaudete)

Muy apreciable D. Ramón: Por el mismo correo recibirán usted el texto de Geografía e Historia de España que le remitimos para que Eduardo se entretenga este verano.

Adjunto le remito la nota de Historia Natural y las de prácticas que también aprobó el niño y que representa un buen trabajo. Reitero a ustedes y a Eduardito mi más cumplida enhorabuena por el éxito logrado, éxito tanto más meritorio cuanto que como usted sabe, no se han regalado las notas. El aprobado de Historia Natural sería un sobresaliente en cualquier otro Instituto.”

Son numerosos los cuadros de honor del colegio en los que figura mes a mes y curso. La familia los conserva con veneración y gozo. Pertenecen estas menciones honoríficas a los cursos 1927-1931.

Era ya estudiante de derecho, cuando murió en 1936 y también Presidente de la Juventud de Acción Católica. Así lo declara la madre del Siervo de Dios el día 27 de junio de 1941.

Detención y prisión.

El 27 de julio de 1936 fueron detenidos Ramón Infante Montes, junto con su hijo Eduardo Infante del Castillo, hacia el medio día, en su propio domicilio y fueron llevados al arresto municipal; luego siguieron detenidos en la iglesia del Carmen y después en la del Sto. Cristo, convertidas en prisión, hasta la madrugada del 2 al 3 de octubre del mismo año.

Desde la prisión, ambos –pero principalmente el joven Eduardo- escriben con frecuencia a la familia, cartas llenas de conformidad con la voluntad de Dios, deseando quitar preocupaciones y sufrimientos, “alabando” incluso las condiciones de habitabilidad de la cárcel.

Reproducimos algunas de ellas:

“Queridos todos; En ésta estamos muy bien, aunque no lo creáis, pasado el primer día estamos acostumbrados ya y lo único que nos preocupa es vuestro sufrimiento, el cual debéis procurar disminuir pues no hay motivo para otra cosa.

No podéis figuraos lo distinto que es esto de lo que se decía, es muy amplio, con ventilación, 5 ventanas de 1/0´75 cm.

Dormimos en alto, y hay 20 compañeros, todos esmerándose con nosotros, y con sus chirigotas no nos dejan pensar en nada, tenemos muchas noticias, y todos optimistas, todos los de ésta son partidarios de que el triunfo de la justicia es definitivo.

No os preocupéis de una agresión exterior contra nosotros, pues tenemos muchas más garantías que vosotros podéis figuraros, no os preocupéis por lo que se refiere a la higiene pues hay ventilación y hasta corriente de aire, hoy ha venido a ésta un jefe comunista y ha estado muy amable con todos, nos ha quitado él mismo unos cristales para la ventilación y se ha brindado a lo que necesitemos.

Papá y yo y algunos más hemos confesado (lo mejor de la vida) y estamos muy tranquilos y dispuestos a sufrir con alegría todos los sufrimientos que Dios quiera enviarnos a todos, pues serán sin duda para nuestro bien y los cuales debemos agradecerle pues es señal de que somos de sus preferidos.

Todos y D. José Garrido que es íntimo del Sr. Prior te envían recuerdos.

Todos los papeles que cogen los quitan y si los leen y dicen alguna tontería pueden delatar, lo digo para que tengáis cuidado.

“Nos comunicamos por el salero el cual debe estar siempre lleno de sal”.

Tranquilidad y confianza absoluta en Dios que a él le sobran medios para ayudarnos.

Eduardo.”

“Queridos todos, en esta seguimos bien, confiamos en la Providencia que todo lo puede, y en sus manos nos abandonamos, como vosotros debéis hacer.

Estamos hasta contentos y a toda costa deseamos que no os preocupéis sobre todo mamá, pues no hay motivo para ello y podéis ofender a Dios con ello. Además, queremos llevar a vuestro ánimo que esto aunque no un sanatorio es muy distinto de lo que por fuera se decía, es amplio, tiene un portal como el patio nuestro, tres habitaciones grandes y cuatro chicas, cuatro luces eléctricas y abundancia de agua”

“Queridísimos todos, Bendito sea Dios que nos depara tanto sufrimiento y que nos dará el remedio. Nosotros en ésta estamos muy bien (no creáis que lo digo para no apuraros) no hacemos más que dormir y comer, de nosotros no se ocupan, la puerta está siempre cerrada salvo para las comidas Nos estamos acostumbrando a esta vida y si aquí pudiéramos estar con nuestras familias era para no salir nunca. Esto no es una cárcel, no sabéis la serie de consideraciones que todos nos tienen.

Me doy cuenta con disgusto que tomáis esto más en serio de lo que conviene pues traéis unas caras de pésame que dan miedo, no seáis así, confiar en Dios y sufrir lo que nos quiera mandar con alegría, como nosotros hacemos pues todo nos lo manda por nuestro bien, lo más importante es comportarse siempre como buenos católicos. Me doy cuenta de todo lo que supone la traída de la comida, si algún día hay algún malestar no traerla pues aquí dan al que quiera comida buena y bien hecha, yo la como algunos días. Papá y yo estamos más gordos y de muy buenos colores, alimentaros bien. Os envía en estas líneas su corazón; vuestro.

Eduardo”

“Querida Teresa, estamos bien y atendidos. Dime si estáis bien y como está Mariquita, mándame una nota diciéndomelo y unos calcetines si puede ser esta noche para Eduardo.

Abrazos a todos.

Ramón.”

Martirio y circunstancias del mismo.

La defunción del Siervo de Dios se inscribe en el Registro civil de Alcaudete el día 18 de octubre de 1939; dice que tiene “20 años de edad, hijo de Ramón Infante Montes y Teresa del Castillo Acereño, abogado, soltero… falleció en las proximidades del Puente Vado Jaén del término de Martos, en la madrugada del 3 de octubre de 1936, poco antes que su padre asesinado violentamente…”.

Por otra parte, hay una relación, de dos folios mecanografiados; está fechada el 23 de junio de 1941; la firma el alcalde y el secretario del ayuntamiento de Alcaudete.

Al fin de la primera página aparece inscrito Ramón Infante Montes, indicando que fue concejal en 1931 y que murió el día 3 de octubre de 1936, en la Venta de Pantalones, término de Martos.

Dos líneas más abajo (en el mismo folio) está el nombre de Eduardo Infante del Castillo: estudiante, presidente de A.C. y miembro de la CEDA.

La muerte martirial la sufre el día 3 de octubre de 1936, en la Venta de Pantalones, en el término de Martos. Mueren juntos Eduardo y su padre Ramón y también con ellos el Párroco y el Coadjutor de Alcaudete, José Sánchez Alabarces y Manuel Heredia Gascón.

En el lugar de la muerte hay un monolito, desgastado por las inclemencias del tiempo, que recuerda a los que allí fueron muertos.

En el cementerio de Alcaudete se conserva el Mausoleo con los restos de uno y otro, Ramón y Eduardo Infante, padre e hijo.

Su memoria, luego –en 1959- es recordada por la Juventud de Acción Católica de este modo:

“A la memoria del primer presidente de la Juventud de Acción Católica.

Al inolvidable amigo, al querido Presidente, tú que desde el Cielo con tu sonrisa de niño, estarás contemplando con cariño de Maestro, estas primeras floraciones de la semilla que tú arrojaste, y a la que diste en la noche del 3 de octubre el riego fecundo de tu sangre generosa y buena, tú que en arranque fervoroso de tu alma de apóstol, ofreciste tu vida por la salvación de España, por el triunfo de Cristo, permítenos que a ti EDUARDO INFANTE, te ofrendemos las primicias de nuestras actividades, ya que en todo momento has de ser faro esplendoroso que nos guie en nuestro APOSTOLADO, tu nombre figurará en nuestras listas como espejo claro de conducta. Te consideramos nuestro, y cuando en breve Nuestra querida Bandera, con la que tú soñabas, en salida oficial recorra las calles de Alcaudete, nosotros los JOVENES DE ACCIÓN CATÓLICA, tus viejos amigos, tus hermanos en Cristo, entre la inmaculada blancura de sus pliegues, tendremos que ver la sangre de tu gloriosa muerte, y en el verde subido de su escudo, las esperanzas de nuestro triunfo.”

ORACIÓN

Señor, concédenos ser siempre, como Eduardo, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.

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