Bernardo Cruz Pérez
Bernardo nació en Jaén, en el seno de una familia muy humilde. Sus padres eran monjeros del convento de Santa Úrsula. Estudió en el Seminario de Jaén con admirables calificaciones y recibió el presbiterado el 23 de marzo de 1901. Una vez ordenado, se le encomienda la parroquia de Santiago de Calatrava como regente. Más tarde fue nombrado profesor del Seminario de Jaén, donde enseño Po ética, Historia Universal e Historia Sagrada, y a la vez, Coadjutor de la parroquia de San Pedro de Jaén.
En el año 1921 fue nombrado párroco de San Pedro de Torredonjimeno y confesor de las Madres Dominicas y de las Religiosas de la Compañía de María (Convento de La Victoria). En este convento es donde tuvo lugar su muerte martirial.
Todos los testigos afirman que fue detenido y martirizado por ser sacerdote. La gente del pueblo lo consideraba un mártir de la fe.
Era un hombre de fe profunda, de un gran amor a la eucaristía. Cuidaba mucho la doctrina que se impartía a los niños cada domingo después de la Misa. Cuidaba mucho la catequesis y estaba lleno de celo por la difusión de la Palabra de Dios.
Fue un hombre de gran celo apostólico, que visitaba con frecuencia a los enfermos y atendía a los necesitados de su parroquia.
DATOS DE INTERÉS
Estado
SACERDOTE
Edad
59 años
Nacimiento
Jaén, el 17 de abril de 1877.
Ordenación presbiteral
el 23 de marzo de 1901.
Ministerios
Regente de la parroquia de Santiago de Calatrava, profesor del Seminario, Coadjutor en la parroquia de San Pedro de Jaén, Cura propio de San Pedro de Torredonjimeno y Confesor de Monasterios.
Muerte
Torredonjimeno (Convento de la Victoria), el 31-VIII-1936.
RESEÑA
MARTIRIO
Tuvo lugar en la checa local. Allí recibió una tremenda paliza y fue encerrado en una alacena, en el hueco de una escalera. Luego, puesto sobre una mesa, fue cruelmente degollado al tiempo que recogían su sangre en una tinaja. Después fue colgado, abierto y descuartizado. Sus restos fueron arrojados a la cantera que se encuentra detrás del cementerio.
BIOGRAFÍA AMPLIADA
Nacimiento circunstancias familiares, estudios y Órdenes
Nació en Jaén el día 17 de abril de 1877, en la calle Vicario, nº 3 de la misma ciudad a las dos de la madrugada y fue bautizado al día siguiente, 18 de abril, en la Parroquia de San Pedro, de Jaén. Se le pusieron los nombres de Bernardo Aniceto.
De sus años de juventud solo tenemos los datos que aportan los testigos que comparecieron a raíz de las Publicatas en los expedientes de Órdenes.
De su situación familiar se puede afirmar que era de pobreza, pues cuando solicita recibir el Subdiaconado, pide ser Ordenado a título Servitii Ecclesiae, “careciendo de bienes de fortuna suficientes para formar patrimonio, como consta por el adjunto certificado”.
Efectivamente el Párroco de Santa María Magdalena de Jaén emitió un certificado el día 6 de febrero de 1900 en que recoge el testimonio de Juan Manuel Carrasco y de José del Rincón Torres -que firman con él el escrito- y dijeron “que no les consta que Bartolomé Cruz y Carmen Pérez, padres legítimos del mencionado D. Bernardo posean bienes algunos de fortuna, pues hace mucho tiempo que los conocen como monjeros del de Santa Úrsula de esta feligresía, y al candidato, como sochantre de San Pedro, desde hace algún tiempo”.
A los 23 años, según él dice al solicitar el subdiaconado, que había recibido previamente la tonsura y órdenes menores. Así lo dicen también los testigos que declaran sobre él y lo certifica el Párroco: “ha vestido el hábito corto de tal clérigo y llevado la corona abierta… no habiendo merecido jamás represión alguna y dando pruebas inequívocas de su vocación al estado eclesiástico”.
Estudios en el Seminario
Hay constancia en el Boletín Oficial del Obispado de Jaén al menos de algunos de los cursos de sus estudios.
En el curso 1896-1897 Bernardo Cruz Pérez es alumno externo de 1º de Teología. Junto con él cuatro de sus condiscípulos murieron violentamente en la persecución religiosa (1936): José García Navarro, Manuel Garrido Izquierdo, Juan de Dios Manjón Lombardo y Manuel Molina Estepa.
Al curso siguiente, también en el Seminario de Jaén, se le incluye en la relación de alumnos que han obtenido “Meritíssimus” en el 2º curso de Teología.
Y en 1899-1900 cursó el 4º año de Teología, siendo condiscípulo suyo el también mártir José García Navarro. En este curso Bernardo Cruz Pérez también obtiene “Meritíssimus”.
De estos años paralelos a sus estudios consta su situación militar por un documento que se adjunta a su expediente de ordenación de Subdiácono. El día 20 de noviembre de 1896 el Secretario de la Diputación declara “excluido del remplazo” por el artículo 73 de la Ley de Reclutamiento.
Sagradas órdenes
No tenemos constancia documental más que del Subdiaconado, Diaconado y Presbiterado de Bernardo Cruz Pérez. Aunque en el mismo expediente de Órdenes para el Subdiaconado se dice de él que es “tonsurado y minorista” solamente hay documentación referente a las tres Órdenes Mayores.
Órdenes mayores
Según el Boletín Oficial del Obispado de Jaén recibió el Subdiaconado el 30 de marzo de 1900; el Diaconado, el 21 de diciembre de 190 y el Presbiterado el 23 de marzo de 1901.
Recibe el Subdiaconado a título de Servicio de la Iglesia; así se lo otorga el día 30 de marzo el Obispo de Jaén, Victoriano Guisasola; por ello en ese mismo día hace el juramento “de aceptar, mientras no constituya patrimonio eclesiástico u obtenga un beneficio colativo, el cargo que en Servicio de la Iglesia y para su propia congrua sustentación tuviera a bien encomendarle el Prelado que por tiempo fuera de esta Diócesis”.
El día 21 de marzo de 1900 comparecen sucesivos testigos ante el Cura Párroco de Santa María Magdalena, de Jaén, en razón de la próxima ordenación de subdiácono. En primer lugar declaró el sacerdote Don Cándido María Reche, presbítero, y dice:
“Que no sabe que el mencionado candidato tenga ningún impedimento canónico que pueda obstarle su pretensión ni que sea inquieto, revoltoso ni tenga otro vicio sino que es de buena fama, honesto y virtuoso, muy aficionado al culto divino y apartado de pendencias y ruidos.
Que lo considera útil para el servicio eclesiástico y digno de recibir el subdiaconado; que le ha visto siempre con traje conforme a su estado, asistir a los funciones de la Iglesia, tomar parte en ellas como capellán y cantor principalmente en la parroquia de San Pedro donde ejerce el de sochantre, que en el convento de donde el declarante es Capellán ha recibido con frecuencia los Santos Sacramento de Penitencia y Comunión; que en la Iglesia Parroquial también recibe dicho sacramento a más de las veces que en el Seminario lo hace”.
Igual declaran ante el mismo Párroco de La Magdalena otros testigos, laicos. Así José del Rincón Torres:
“[…] que lo he visto en esta parroquia asistir de sotana y sobrepelliz en algunas festividades y cuando su encargo de sochantre de San Pedro se lo ha permitido”
El testigo Francisco Asensio:
“que lo he visto tomar parte en las funciones parroquiales como capellán o como cantor”
En el expediente para el Presbiterado se incluye el rescripto del Papa León XIII, de fecha 26 de febrero 1901, concediendo la dispensa por defecto de un mes para la edad canónicamente establecida para recibir el Presbiterado. El rescripto es ejecutado el día 21 de marzo de 1901 por el obispo Victoriano Guisasola.
Uno de los testigos, Pascual Villarroya y Soler que declaró el día 12 de marzo de 1901 ante el párroco de Santa María Magdalena de Jaén dice:
“el candidato es honesto, virtuoso, recogido, de buena vida y fama y costumbres y muy aficionado al culto divino”.
Otro de los testigos Agustín Huertas Rubio, el mismo día y ante el mismo párroco declara que:
“si no asiste a todos los cultos de esta parroquia es porque el candidato es sochantre de la parroquia de San Ildefonso […], que le ha visto confesar y comulgar, edificando por su comportamiento”
Como resumen se pueden indicar los siguientes datos:
-Nació el día 17 de abril de 1877, a las dos de la mañana en calle Vicario, 3, de Jaén y fue bautizado al día siguiente en la parroquia de San Pedro de Jaén.
-Pertenece a una familia humilde, que tenían como trabajo ser monjeros en Santa Úrsula, Monasterio colindante con la Parroquia de Santa María Magdalena, de Jaén.
-En 1896 fue declarado excluido del servicio militar.
-Después de recibir la tonsura y órdenes menores fue ordenado Subdiácono el día 30 de marzo de 1900; de Diácono el día 21 de diciembre de 1900 y Presbítero el 23 de marzo de 1901.
Encargos parroquiales y destinos
-Regente de la Parroquia de Santiago de Calatrava
Del primer cargo parroquial del que tenemos documento es el de Regente de la Parroquia de Santiago de Calatrava.
La parroquia de Santiago de Calatrava había pertenecido a la Orden Militar de Calatrava, hasta que tal jurisdicción fue traspasada a la Diócesis de Jaén por la Bula de Pío IX, que ejecutó el Cardenal-Arzobispo de Valladolid el 29 de enero de 1874.
Por las diversas jurisdicciones eclesiásticas existentes en el territorio de la Provincia de Jaén -cómo era la abadía de Alcalá la Real, las órdenes militares de Santiago y la de Calatrava- por la Bula Pontificia “Quo gravius” y “Quae diversa”, a través del Cardenal Moreno, Arzobispo de Valladolid, pasaron a la Diócesis de Jaén, pero no así el Arciprestazgo de Cazorla que siguió perteneciendo a la Archidiócesis de Toledo, hasta después del Concordato de 1953.
La parroquia de Santiago de Calatrava se le encomienda como Regente de la misma. De ello da cuenta el Boletín Oficial del Obispado de Jaén.
-Profesor del Seminario y Coadjutor en Parroquia de San Pedro. Jaén.
Los demás encargos pastorales (entre 1903 y 1936) de los que tenemos constancia documental son los siguientes:
-En el Boletín Oficial del Obispado (Nomenclátor de 1918) Bernardo Cruz Pérez es Profesor del Seminario de Jaén, de Prosodia; Perfección Latina; Retórica y Poética; Historia Universal e Historia Sagrada.
-En el mismo año 1918 es Coadjutor de la Parroquia de San Pedro, en Jaén.
-Cura propio de San Pedro de Torredonjimeno
En el año 1921 entra en el Curato de la Parroquia de San Pedro de Torredonjimeno, según comunica el Ministerio de Gracia y Justicia al Obispo de Jaén resolviendo el concurso a curatos el día 16 de noviembre de 1921.
Desde esa fecha continúa en el cargo hasta su muerte martirial en 1936.
-Confesor de Monasterios
Durante su estancia como Párroco de San Pedro de Torredonjimeno también es Confesor extraordinario de las Monjas del Monasterio de Madres Dominicas y de las Religiosas de la Compañía de María (Convento de La Victoria). En este convento precisamente -luego convertido en “checa roja”-, es donde tuvo lugar su muerte martirial.
Martirio
La muerte fue inscrita en el Registro Civil de Torredonjimeno el día 2 de abril de 1946:
“se procede a inscribir la defunción de D. Bernardo Cruz Pérez […] falleció en la checa de los rojos de esta Ciudad el día 31 de agosto de 1936 […] a consecuencia de muerte violenta”.
También se incluye su nombre en la Relación de sacerdotes asesinados de la Diócesis de Jaén en la persecución religiosa 1936/1939, que publicó el Boletín del Arzobispado de Granada 1939. Y allí consta que era Párroco de S. Pedro de Torredonjimeno.
En otra relación, del 27 de febrero de 1941, de muertes violentas en Torredonjimeno se incluye también a Bernardo Cruz Pérez y a los otros dos sacerdotes mencionados de Torredonjimeno. En esta segunda relación se incluye un apartado de fecha de la muerte (31 de agosto de 1936) y lugar de la misma; “Checa local”.
Circunstancias del martirio
En 1940, D. Juan Montijano Chica24, Canónigo Arcipreste que vivió muy en primera persona la persecución religiosa ya que la padeció de cerca y pudo tener frecuentes contactos con el Obispo encarcelado así como con el Vicario General que también le acompañaba en prisión, realizó unos apuntes en un libro manuscrito titulado Flores de martirio que se conserva en el Archivo de la Diócesis. Sobre el caso, escribe en esa inmediata fecha siguiente a los hechos todo lo que sigue, tanto sobre el ensañamiento con todo lo relacionado con la Iglesia así como sobre Bernardo Cruz Pérez.
“Torredonjimeno. Sus dos Iglesias parroquiales, de San Pedro Apóstol y de Santa María, fueron incautadas y bárbaramente profanadas por los capitostes marxistas. Las imágenes de las diversas Iglesias, que eran numerosas, algunas por un valor artístico extraordinario, como el San Francisco de Paula de Pedro de Mena, fueron reunidas en el Cuartel de Milicias Rojas (antiguo Convento de la Victoria) en donde los ‘valientes’ milicianos se entretuvieron en hacer con ellas ejercicios de tiro al blanco. La bellísima imagen de la Inmaculada Concepción de María, obra notable del escultor valenciano (Pascual Amorós) fue arrastrada por las calles. La imagen de la Patrona, Stma. Virgen de Consolación, escultura en piedra, estofada y policromada de los siglos X u XI, fue destruida a martillazos. Muchas imágenes entre ellas las de San Cosme y San Damián, Patronos de la ciudad fueron aprovechadas sus maderas, así como los retablos magníficos, el de Sta. María, del siglo XVI y el de San Pedro, de estilo barroco del siglo XVII, que fueron quemados y sus maderas sirvieron para cocinar el rancho a los milicianos rojos. Las campanas de todos los templos, que eran numerosas, fueron derribadas y deshechas a golpe de porro, a excepción de una de ellas que utilizaban para alertar a los vecinos del pueblo cuando venía la aviación nacional que nos visitó dos veces.
Las Iglesias fueron morada de evacuados, y el Convento de MM. Dominicas notable edificio de principios del s. XVI, fue convertido en plaza de abastos la planta del suelo; en morada de evacuados, el piso alto y la Iglesia convertida en taller de carpintería. Las humildes Religiosas, entre insultos y malos tratos, fueron expulsadas de su Convento el día 14 de Agosto de 1936. Las monjas, unas se acogieron a domicilios de familiares suyos y otras a personas piadosas que por caridad las recibieron en sus casas. Las Iglesias fueron destinadas a diversos usos: a almacén de ropas y muebles incautados, a morada de evacuados, etc. El santuario de la Patrona, Virgen Stma. de Consolación, extramuros, a 2 kilómetros de la ciudad fue convertido en polvorín, y la Iglesia del Asilo de San José de la Montaña, para ancianos desamparados, fue utilizada para depósito de Intendencia.
Mataron a tres sacerdotes: el Coadjutor de Santa María D. Antonio Ureña Liébana, fue asesinado en [el núcleo rural del término de Torredonjimeno] Lendínez; el Párroco de Sta. María D. Manuel Ureña Abolafia, en unión de otros presos, fue asesinado en Iznalloz [Granada]. Y el Párroco de la de S. Pedro, Don Bernardo Cruz Pérez, recibió una tremenda paliza y le encerraron en una alacena o hueco de escalera y allí murió. El cadáver lo pusieron en un saco y en el carrillo de la mugre lo depositaron en una zanja del cementerio del pueblo […]”
“Informe sobre los sucesos de Torredonjimeno durante el tiempo de la Persecución religiosa (1936-1939) pedidos al que suscribe, Juan Montijano Chica, Párroco que fue de la ciudad de las dos Iglesias Parroquiales: San Pedro y Santa María desde el día 3 de abril de 1939 ”.
“informe comprensivo de la persecución religiosa llevada a cabo en ese pueblo, con expresión, hasta de sus más mínimos detalles de la forma y consecuencias de las mismas y sin excluir, como es natural, la relación de los asesinatos llevados a cabo en las personas de los sacerdotes y daños materiales que de toda índole se hayan causado. De igual modo y a fin de que la muerte ejemplar de los sacerdotes que hayan sido asesinados tenga la debida constancia en una causa de la importancia de la que se encuentra instruyendo intereso de V.R. que en dicho informe se recoja, a ser posible, la clase de muerte dada a dichas sagradas personas y su actitud de entereza y fortaleza en las convicciones religiosas que poseían. De la misma manera deberá informar V.R. sobre los hechos más salientes que le consten acaecidos durante el tiempo que dichos sacerdotes hubieran estado detenidos”
“[…] Respondiendo, con exactitud, a todo lo que he podido saber, por mi estancia en Torredonjimeno, desde el 24 de Agosto de 1936, que fui puesto en libertad condicionada, después de 36 días de cárcel, en Fuensanta de Martos y en la Prisión provincial y Sta. Iglesia Catedral, por el ‘delito’ de ‘Desafección al Régimen’ y posteriormente, por haber sido nombrado Párroco de Torredonjimeno, como al principio tengo consignado, puedo facilitar, con la objetividad más exacta y ateniéndome casi exclusivamente a lo solicitado en este Informe:
Las víctimas en este pueblo de Torredonjimeno, refiriéndome exclusivamente al estado eclesiástico, fueron cuatro, a saber
- D. Bernardo Cruz Pérez, Párroco de San Pedro, Murió en la prisión, 14-VIII-36
- D. Manuel Ureña Abolafia, Párroco de Santa María, Fusilado en Iznalloz, 28-VIII-
- D. Antonio Ureña Liébana, Coadjutor de Santa María, Fusilado a 29-Sep.1936
- Hermano lego de los Escolapios: Hermano Jacinto Moreno Illana, 14-Nov.36
Respecto a esas cuatro víctimas, tres sacerdotes y un hermano lego de la Orden Calasancia, […] su última residen- cia […]”
Más explícito es el autor de las “Memorias de la Parroquia de San Pedro” de Torredonjimeno, del que entresacamos lo que sigue:
[…] La Parroquia en esta fecha como en años anteriores se encontraba regida por el Sr. Cura Propio (como así se hace constar en las partidas de bautismos de esta fecha) D. Bernardo Cruz Pérez, natural de Jaén; hombre de carácter viril y gran celo apostólico, asesinado que fue por las hordas marxistas el día catorce de agosto del corriente año (habla de 1936) en el Cuartel de las Milicias (Convento de la Victoria)
[…] Merece que haga constar en estas “memorias” aunque en pocas líneas, describir algo del martirio que sufrió el Cura Propio D. Bernardo Cruz Pérez, que como ya he dicho anteriormente por su carácter de hombre viril, tal vez fuera la causa que impulsara a las masas de aquellos revuelos, a darle aquel canallesco martirio.
Pocos días fueron relativamente los que sufrió de martirio ya que fue el primer mártir que dio su vida por Dios y por España; pero según declaraciones facilitadas por aquellos, éste se pudiera decir que padeció más, llevando al extremo de ser degoyado [sic] a manera de la muerte a un cerdo, además de haber estado encerrado en una alacena ya que era hechura de regular estatura, grueso y siempre con un color de cara bastante encendido.
Puesto su cuerpo sobre una mesa y mientras aquellos malvados lo degollaban [sic] (todos eran hijos del pueblo), su sangre dejábase caer sobre el recipiente de un tinajón donde una mala mujer la movía constantemente y después colgado que estuvo, fue abierto y descuartizado y no saciándose aquella muchedumbre lo arrojaron a la cantera que se encuentra detrás del cementerio (no se encontraba tan al descubierto como ahora), encargándose de dar fin a aquel mártir los perros; no encontrándose restos algunos después de la Liberación.
El martirio lo sufrió conjuntamente con todos los demás mártires en el Convento de la Victoria [sigue la descripción de todas las pérdidas materiales]”
Podemos decir que estos párrafos anteriores pertenecen a un documento de los recopilados entre 1939-1940, y que son diversos informes de algunos párrocos de la diócesis, que en su momento fueron solicitados por el Arzobispo de Granada y Administrador apostólico, en aquellas fechas, de Jaén, Almería y Guadix, en donde habían sido sus respectivos obispos asesinados.
ORACIÓN
Señor, concédenos ser siempre, como Bernardo, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.
