JOSÉ MARÍA DE LA HOZ MANJÓN
José María nació en Baeza, el día 20 de abril de 1908, en la calle Prior Molina, y fue bautizado en la parroquia de Santa María del Alcázar y San Andrés el día 29 del mismo mes. De familia humilde, su padre falleció cuando él era muy joven. Estudió en los Seminarios de Baeza y Jaén con excelentes calificaciones.
Recibió el presbítero el día 21, sábado de las Témporas de septiembre de 1930, junto a Antonio Ureña y Vicente Catena, que después morirían martirizados con él. Fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Andrés de Baeza.
Algunos testigos afirman que trabajó mucho con la juventud y en la Acción Católica por la propagación de la fe, así como en pro de la creación de grupos de Adoración Nocturna. Los jóvenes de Acción Católica se reunían con él en su casa para celebrar los círculos de estudio.
DATOS DE INTERÉS
Estado
Sacerdote
Edad
28 años
Nacimiento
Baeza, el 20 de abril de 1908
Ordenación presbiteral
en septiembre de 1930
Ministerios
Coadjutor de la parroquia de San Andrés de Baeza
Muerte
Finca “Los Capones”, en Ibros, el 3 de septiembre de 1936
RESEÑA
MARTIRIO
José María es uno entre los once sacerdotes residentes en Baeza que murieron asesinados en la finca de “Los Capones”, tras una prisión de más de un mes junto con otras personas. El Párroco de San Andrés de Baeza, José López Pérez, y José María, su Coadjutor, unidos en su vida y en el trabajo pastoral, también estuvieron unidos en el momento de dar gloria a Dios con el martirio.
Dado el apostolado que realizaba se había granjeado el odio de algunos en el pueblo que lo tenían sentenciado. A pesar de ello, él no dejó de cumplir con su labor, ni huyó, ni se escondió de sus enemigos.
Su hermano contó que José María tenía 29 años cuando murió; que era consiliario de Acción Católica y fue detenido el 22 de julio de 1936 y llevado a la prisión del partido. Su cadáver fue encontrado muy destrozado en el término de Ibros.
BIOGRAFÍA AMPLIADA
Nacimiento, estudios y vida familiar
Nació en Baeza el día 20 de abril de 1908 en la C/Prior Molina; y fue bautizado en la Parroquia de Santa María del Alcázar y San Andrés el día 29 siguiente.
No nos constan circunstancias del status social de la familia de sus primeros años. Solamente que cuando recibe la Tonsura, a los 18 años de edad (año 1927), su madre ya era viuda como afirman en sus informes confidenciales para la recepción de la Tonsura, tanto el Presbítero como el Coadjutor de San Andrés de Baeza, y eran ‘muy pobres’.
El día 6 de junio de 1908 se celebró visita pastoral en esta Parroquia de San Andrés por el Obispo de Jaén, Juan José Laguarda y Fenollera, y en ese día fue confirmado.
De sus estudios en el Seminario de Baeza nos consta que en el curso 1920-21 ya estudiaba el 2º curso de Latín y Humanidades; por tanto debió ingresar en el Seminario, para hacer 1º curso, en el año 1919-20, o sea a los 11 años. En ese segundo curso obtiene Meritissimus en todas las asignaturas.mEn el mismo Seminario de Baeza cursó el 1º año de Filosofía en 1923-19244.
Sagradas Órdenes
Cuando solicita la Tonsura él mismo dice que “se siente con vocación al sacerdocio”.
En el expediente de 1927 todos los certificados del Párroco, del Rector, del Coadjutor, tanto los confidenciales como los oficiales, trazan un perfil de seminarista virtuoso. El Párroco es en esa fecha y hasta su muerte en 1936 el también mártir José López Pérez; ambos, el párroco y su entonces seminarista ordenando, morirán en el mismo día y lugar entregando su vida por la fe. También los seglares que declaran en el expediente para la tonsura son favorables en sus informes sobre él.
El Rector del Seminario de Jaén, donde es alumno ya en el 1º de Teología dice: “Observa buena conducta, moral, religiosa, disciplinaria, recibiendo con la debida frecuencia los Sacramentos de Penitencia y Comunión”.
Tanto José López Pérez -su Párroco y años después compañero de martirio-, en la respuesta confidencial sobre el ordenando -que le solicita el también Mártir y ya Beato Félix Pérez Portela, Secretario del Obispado-, como las declaraciones que hacen los testigos seglares, hablan de la buena fama, de la puntualidad en los actos de culto, y su asistencia a la catequesis.
El Coadjutor de la misma Parroquia se alegra de conocerle perfectamente y desde su niñez y dice de él: “tiene verdadera vocación al estado sacerdotal, creyendo al informar que cumplirá fielmente todas las obligaciones”. Son muy favorables en sus breves declaraciones los tres seglares que comparecen para declarar ante el Párroco con motivo de la solicitud de recibir la Tonsura.
De la recepción de cada una de las Órdenes hay constancia en el Boletín Oficial del Obispado de Jaén:
- Primera Clerical Tonsura: 2 de abril de 1927, en la Catedral; junto a él también es tonsurado el mártir Antonio Ureña Liébana.
- Ostiario y Lector: También en la Catedral el día 17 del presente mes [¿?] de 1927.
- Exorcista y Acólito: En las Témporas de Cuaresma de 1929.
- Subdiácono: En las Témporas de Adviento de 1929, junto con el también de Baeza y mártir Vicente Catena.
- Diácono: De nuevo junto al mártir Antonio Ureña Liébana, en las Témporas de Pentecostés de 1930.
- Y finalmente, Presbítero, ahora junto a los mártires Antonio Ureña y Vicente Catena, el día 21, sábado de las Témporas de septiembre, de 1930.
Cargos Pastorales
Recibió la Ordenación en 1930 y en 1936 fue martirizado. Debido al incendio del archivo del Obispado en 1936, solo podemos ofrecer como dato seguro de sus Cargos Pastorales el que, en 1936 cuando es martirizado, ya es Coadjutor de la Parroquia de San Andrés, en Baeza, como se indica en la relación de sacerdotes diocesanos martirizados en Jaén en 1936-19398; el Párroco (José López Pérez) y su Coadjutor unidos en su vida y en trabajo pastoral también estuvieron unidos en el momento de dar gloria a Dios con el martirio.
Martirio
Es uno entre los once sacerdotes residentes en Baeza, que muere asesinado en la finca de los Capones, tras una prisión de más de un mes junto con ellos.
Sin embargo, podemos aportar algunos detalles de su prisión y muerte dichos en una nota escrita por su hermano Juan de Dios, que era tipógrafo en Baeza. Dice que al morir tiene 29 años; que era consiliario de Acción Católica y fue detenido el 22 de julio de 1936 y llevado a la prisión del partido.
Su familia y muchos testigos declaran estar convencidos de que lo apresaron y asesinaron porque pertenecía a la Acción Católica y trabajaba mucho con los jóvenes con un intenso apostolado con ellos.
Su cadáver fue encontrado muy destrozado en el término de Ibros.
Relato único del Martirio, en la misma hora y lugar, del grupo completo (En el cortijo “Los Capones”, Ibros, el 3 de septiembre de 1936).
Situación socio-religiosa de Baeza en 1936.
Baeza está situada a 48 kms. de la capital. Por razones históricas, al restablecerse en ella la sede giennense tras la conquista por San Fernando, contó con Catedral desde 1248. Cuando la sede se traslada pocos años después a Jaén, una parte del Cabildo Catedral de Jaén -y así fue hasta 1936- tenía asignada su residencia en Baeza para atender debidamente el culto catedralicio.
La Catedral de Baeza contaba con canónigo-arcipreste, canónigo arcediano, canónigo penitenciario y tres canónigos, a los que se unían el beneficiado organista, el beneficiado sochantre, el beneficiado maestro de ceremonias, el beneficiado sacristán mayor, tres beneficiados y un capellán.
Frente a la Catedral se encontraba el Seminario Conciliar de San Felipe Neri, cuyo rector, administrador y director espiritual en las primeras décadas del siglo XX pertenecían a la congregación de Sacerdotes Operarios Diocesanos.
Las parroquias en Baeza eran tres: Santa María del Alcázar y San Andrés; San Pablo; y El Salvador.
Las casas religiosas eran: Cuatro Monasterios de clausura (femeninos) y las Hijas de la Caridad, que desde 1870 atendían el Hospital.
Las ermitas y oratorios eran abundantes. En el anejo de La Yedra, a 5 kms., había una parroquia con advocación del Santo Cristo de la Yedra, con párroco.
Por razones históricas y ambientales era una ciudad donde el componente religioso tenía una gran trascendencia.
Suprimido el Cuartel de Sementales, dependiente del Arma de Caballería, en el mes de marzo de 1936, y concentrada la Guardia Civil en Úbeda, el mismo 18 de julio, la ciudad quedó muy pronto bajo control de las milicias, que desde el primer momento iniciaron la detención, en ocasiones aparatosa y teatral, de sacerdotes.
Los templos fueron todos incautados y en su mayor parte militarizados. Un aparatoso Batallón Stalin dejaría triste recuerdo en la iglesia de Santa Cruz y en el Seminario Conciliar. Por acuerdo municipal de 18 de septiembre de 1936 se instalaron en el seminario las dependencias del Ayuntamiento, Juzgado, Correos, Telégrafos, Teléfonos, “y los demás centros o entidades de público servicio que se consideren convenientes”.
San Pablo fue sede del Sindicato de Auto-Transportes. De este panorama da cuenta también un documento que describe la situación de deterioro o profanación en que quedaron en 1939 los inmuebles religiosos.
Los sacerdotes residentes en Baeza o sus alrededores que fueron asesinados
Once sacerdotes (diez de ellos del clero secular, más otro sacerdote operario, director espiritual del seminario de Baeza, Manuel Galcerá Videllet), formando parte de una saca de treinta y un detenidos, serían asesinados el 3 de septiembre de 1936 en término de Ibros, como advertencia clara de cuál iba a ser el nuevo orden. Al grupo completo luego se le conocerá con el sobrenombre de ‘los 31’. El grupo está compuesto por los siguientes, sacerdotes, siguiendo orden por su edad:
- Pedro José Cejudo de la Torre (67 años) Párroco de La Yedra
- Juan Ángel Román Pulido (67 años) Párroco de El Sagrario y el Salvador
- Francisco Martínez Baeza (61 años) Canónigo Penitenciario Catedral (Baeza)
- Julián Ruiz Guzmán (61 años) Párroco de San Pablo
- José López Pérez (60 años) Párroco de San Andrés.
- Cipriano Herrera Caballero (62 años) Beneficiado Catedral (Baeza)
- Roque Tarazona García (56 años) Beneficiado Catedral (Baeza)
- Miguel García Lahoz (40 años) Beneficiado de la Catedral (Baeza)
- Antonio Molina Rascón (39 años) Párroco de Lupión
- José María de la Hoz Manjón (28 años) Coadjutor de San Pablo.
Con ellos va también, en todo momento de cárcel y muerte, el P. Operario Manuel Galcerá Videllet (Beatificado en Tortosa el 30 de octubre de 2021), director espiritual del seminario de Baeza.
Estos sacerdotes, fueron asesinados ‘in odium fidei’, el día 3 de septiembre de 1936, en la finca Los Capones, del término municipal de Ibros, cerca de Baeza; también habían sido detenidos todos ellos entre el 22 y 23 de julio, y llevados a la cárcel de Baeza donde trascurren sus últimos días, alrededor de unos 40 días.
Todos ellos residían en Baeza en razón de los cargos pastorales que ocupaban. Pero al grupo se añaden dos más con residencia cercana a Baeza. Uno de ellos es el mayor en edad de todo este grupo: el Siervo de Dios Pedro José Cejudo de la Torre; desde antes de 1905, era Párroco en La Parroquia del Sto. Cristo, en La Yedra. Él, cuando llegó el momento de sacarlos de la cárcel para llevarlos al martirio, porfió e insistió en salir vestido con la sotana.
Y el otro, el Siervo de Dios Antonio Molina Rascón, de 39 años, Párroco de Lupión, a 7 Km. de Baeza. También a uno y otro fueron a buscarlos a sus casas en las mismas fechas de 22/23 julio de 1936 y los encarcelaron con el resto del grupo. Cuando llegó el momento de salir hacia el martirio, los ataron de dos en dos por las manos, con alambres.
Motivos de estas muertes.
Las circunstancias de la detención, padecimientos y muerte de todos ellos son idénticas, por lo que se hace el relato de su detención, prisión y martirio de un modo común para los diez.
Estos diez sacerdotes mueren -como se ha dicho- junto a uno de los dos PP. Operarios, Manuel Galcerá Videllet. El P. Galcerá acompañó a los diez Siervos de Dios en todos los días finales, y en la misma hora de la muerte.
El móvil de la misma no fueron sus ideas políticas sino lisa y llanamente el odio y el rencor profesado hacia todo vestigio religioso, ya se tratara de cosas, templos o personas. Un testigo afirma: “Creo que fue el odio de esta gente hacia los sacerdotes; desde que entró la República en España, los sacerdotes eran objeto de persecución”. Otro de los testigos dice: “Creo que la persecución fue consecuencia del odio que se destapó en aquella ocasión contra la religión, contra la Iglesia. Y en el caso concreto de este hombre, por ser sacerdote”.
La preparación inmediata para el martirio queda reflejada en los apuntes biográficos de Don Manuel Galcerá, contenidos en el Martirologio de la Hermandad de los Operarios Diocesanos:
“El 20 de julio de 1936 fue encarcelado en la planta primera del Ayuntamiento. La cárcel estaba llena de presos de Baeza y de Ibros, entre ellos 15 sacerdotes. Durante el cautiverio vivían unidos en la oración y confortados por el sacramento de la penitencia. Desde el 20 de julio al 3 de septiembre vivieron intensa vida de oración, alentándose mutuamente para el martirio”.
La realidad de sus muertes violentas.
Las informaciones sobre el particular y los datos precisos acerca del martirio, procedentes de diversas fuentes, son claros y precisos, y nos proporcionan la certeza de este hecho, lejos de toda duda razonable. Era voz común y todo el pueblo conocía cuándo y en dónde fueron sacrificados.
He aquí el relato de la muerte de Don Manuel Galcerá y sus compañeros mártires, narrada por un testigo:
“Fue el 3 de septiembre del año 1936, de madrugada; con él salieron de la cárcel 31 personas, de los cuales 12 eran sacerdotes, el resto eran seglares, todos varones. Los hicieron subir en camiones atados de los brazos unos con otros con alambres, llevándolos al término de Ibros, a un lugar denominado “Capones” y allí los fusilaron. Todo esto lo sé porque, los verdugos solían, y así ocurrió en este caso, celebrar la muerte de estas personas brindando en un bar de la localidad, por el asesinato que habían cometido, y allí comentaban detalles de cómo había ocurrido, con lo cual llegaba a conocimiento de todo el mundo”.
Su actitud ante el martirio.
En el Martirologio de la Hermandad de Operarios Diocesanos se nos relata la muerte de los 31 mártires de esta manera:
“En la madrugada del 3 de septiembre de 1936, treinta y uno de los presos – 12 de ellos sacerdotes, entre los que se encontraba Don Manuel Galcerá Videllet – fueron atados y conducidos por una carretera secundaria a un lugar muy apartado, llamado Capones, a unos 9 kms. de Baeza en el término municipal de Ibros. Allí fueron asesinados por un pelotón de milicianos ‘los 31’ y el Canónigo Penitenciario Don Francisco Martínez Baeza absolvió a todos antes de que los mataran”.
El Canónigo Chantre de la Catedral de Jaén, D. Eleuterio Villén Navas, escribió en los años inmediatos a los hechos:
“Según declaraciones del Jefe de la Prisión, Sr. Pavón, durante los 41 días que estuvo en la cárcel [Francisco Martínez Baeza] fue un verdadero Apóstol (dando limosnas y rezando con los presos por lo que fue varias veces duramente castigado), alentando a todos los presos.
En la madrugada de su asesinato, que fue el día 2 de Septiembre del 36, cuando fue avisado por otro compañero (el Párroco de S. Pablo de Baeza) [Julián Ruiz Guzmán] de que iban a ser asesinados, contestó con gran serenidad: “Demos gracias a Dios porque dentro de unos momentos vamos a estar gozando de su presencia”; se reconcilió y reconcilió a los que iban a ser asesinados, entre los que había unos 13 sacerdotes
Al salir de la prisión dio la bendición a todos los presos con un ‘viva Cristo Rey’. Durante el trayecto fue alentando a todos; hablándoles de la muerte y de la dicha que tenían de morir por Cristo; en los momentos del asesinato pidió que le dejasen el último para ayudar a bien morir a los demás.
Terminada esta misión, al llegarle el turno a él se arrodilló diciendo: “¡Señor, perdóname a mí y perdónalos a ellos, que no saben lo que se hacen!”. Estas palabras conmovieron a los que le iban a fusilar, y entonces les dijo: “Tirad ya y no os asustéis, vosotros no sois los responsables sino los que os mandan. ¡Quiero seguir el camino de mis compañeros y no quiero privarme de esta dicha!”.
La sepultura y la traslación
Afirma un testigo: “Los asesinaron el tres de septiembre de 1936 cerca del pueblo de Ibros, en un lugar llamado Capones. Debieron enterrarlos enseguida en una fosa común del cementerio de Ibros. A los tres años fueron trasladados a la capilla dorada de la catedral de Baeza, donde reposan actualmente; yo, asistí al traslado”.
Don León Suárez Palomares, natural de Ibros, que ha estudiado el tema en profundidad, se expresa de esta manera:
“Los cadáveres fueron enterrados en el Cementerio de Ibros en una gran zanja común. En 1939 fueron exhumados y llevados procesionalmente a la catedral de Baeza. A este respecto quiero dar mi testimonio personal. Tenía yo 9 años cuando asistí al traslado de los restos”.
Y en el Martirologio de la Hermandad, Don Antonio Torres, recogiendo sin duda las informaciones más o menos conocidas por la gente, dice:
“En la madrugada del 3 de septiembre de 1936, 31 de los presos, fueron conducidos a un lugar muy apartado llamado Capones. Allí fueron asesinados. Fueron enterrados en una fosa común del cementerio de Ibros. El año 1939 fueron exhumados los restos mortales de los 31, como se denomina en Baeza a estos mártires, y llevados procesionalmente a la catedral de Baeza. En el lugar del martirio se levanta una gran cruz de piedra, en memoria de los 31”.
La fama de martirio.
Los testigos dan fe con las siguientes afirmaciones:
“Al comentarse la muerte de tantos sacerdotes y religiosos como aparecen en las lápidas de la catedral de Jaén, la opinión general era que habían muerto por Dios, como mártires”.
”…en aquel entonces se habló de martirio al referirse a la muerte de estas personas”.
“La gente los consideró martirizados, doliéndose de la muerte que habían sufrido estas personas, que no habían hecho nada delictivo, al contrario”.
La Capilla Dorada de la Catedral de Baeza y la CRUZ, en el lugar de la muerte.
Los nombres de estos mártires, están recogidos en la Capilla Dorada de la Catedral de Baeza; se ha hecho más arriba referencia al traslado de sus restos a este lugar. Por otra parte, en el lugar donde fueron martirizados hay una Cruz erigida como recuerdo y memorial de su vida entregada.
De todos no se pudieron encontrar restos.
Por otra parte, en otro lugar y distintas fechas murieron otros tres sacerdotes de Baeza, aunque en otro grupo distinto; los tres son sacerdotes diocesanos residentes en Baeza, y también otro padre operario más, del seminario de Baeza:
Vicente Catena Vilchez, Manuel Blanco Mesa, Ángel López Salazar, Aquilino Pastor, (Operario Diocesano, beatificado en Tortosa el 30 de octubre de 2021)
ORACIÓN
Señor, concédenos ser siempre, como José María, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.
