JUAN DE DIOS MARÍN MASDEMONT
Juan de Dios nació en Aldeaquemada, el 8 de marzo de 1880. Su padre era labrador.
Cuando el 18 de febrero de 1905 solicitó las primeras órdenes, estudiaba cuarto de Teología en el Seminario de Jaén como alumno interno. Siendo subdiácono, Juan de Dios firmó en Vilches, el 17 de agosto de 1905, la solicitud para recibir el diaconado, que recibió en el Palacio Episcopal, el día 23 de septiembre de 1905. Finalmente, el 5 de marzo de 1906, solicitó ser ordenado presbítero. La ordenación tuvo lugar el 31 de marzo de 1906.
Siendo presbítero, fue Coadjutor en Valdepeñas de Jaén y luego en Navas de San Juan. Y finalmente, desde 1913 hasta su muerte fue Coadjutor en Vilches.
Al iniciarse la guerra se recluyó en su domicilio, regentando posteriormente un bar en el pueblo, con la confianza de que así no sería objeto de molestias.
DATOS DE INTERÉS
Estado
Sacerdote
Edad
56 años
Nacimiento
Aldeaquemada, el 8 de marzo de 1880
Ordenación presbiteral
el 31 de marzo de 1906
Ministerios
Coadjutor de Valdepeñas de Jaén, Coadjutor de Navas de San Juan, Coadjutor de Vilches.
Muerte
Vilches, el 26 de octubre de 1936
RESEÑA
MARTIRIO
Fue su hermana Cástula la que el día 21 de diciembre de 1942, declaró ante el Fiscal General de Jaén lo relacionado con la muerte de Juan de Dios.
DEclaró que a su hermnao lo sacaron de su casa el 26 de octubre de 1936, que fue asesinado en la misma calle, en el lugar llamado de Mártires, y que al cadáver se le dio sepultura en el cementerio de Vilches sin la intervención judicial.
En el Registro Civil de Vilches se inscribió la defunción ocurrida en plena calle. El acta dice que era Presbítero, y que falleció en la calle Peñas, la misma en que habitaba, por hiperhemorragia, según informe facultativo, si bien no se le practicó la autopsia.
En la relación de muertes violentas de vecinos de Vilches, del 25 de febrero de 1941, se recoge que fue asesinado por heridas producidas por arma blanca.
Está sepultado en la iglesia parroquial.
ORACIÓN
Señor, concédenos ser siempre, como Juan de Dios, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.
