Francisco Morales Collado

Francisco nació en Castillo de Locubín y probablemente lo bautizó su tío materno. Siendo niño, se trasladó a vivir a Alcalá la Real.
Hizo los estudios eclesiásticos en el Seminario de Jaén con calificaciones excelentes y fue ordenado presbítero el 18 de diciembre de 1920. Se le destinó a la parroquia de la Inmaculada, en la Pedriza. Más tarde fue Cura propio de la parroquia de San Pedro de Mengíbar, cargo que ocupaba cuando fue asesinado.
Era un hombre muy educado y ordenado, causaba mucho respeto su devota forma de celebrar la misa. Muy cumplidor de sus deberes, visitaba a los enfermos y les llevaba el viático, acompañado de fieles que portaban velas.
Organizaba funciones de teatro en el patio de la casa parroquial para obtener algún dinero para atender a los necesitados.

DATOS DE INTERÉS

Estado

Sacerdote

Edad

42 años

Nacimiento

Castillo de Locubín, el 16 de febrero de 1894

Ordenación presbiteral

Témporas de Adviento de 1920

Ministerios

Párroco de la Pedriza, Párroco de San Pedro de Mengíbar.

Muerte

Puente Medio, en la carreta de Mengíbar a Jaén, el 3 de septiembre de 1936.

RESEÑA

MARTIRIO

Tuvo lugar el 3 de septiembre de 1936, en la carretera de Madrid, cerca de Jaén, en el sitio llamado “Casa Blanca”.
Una noche, a principios de mayo, visitaba, junto a otros, las cruces que se instalaban en el pueblo por estas fechas. En una de ellas, un vecino comenzó a blasfemar, a insultarlo y a gritar “muerte” para el cura. Él le hizo frente y al día siguiente el alcalde culpó al sacerdote de aquel altercado por haber salido a la calle a esas horas. A los pocos días, en la misma calle, al ir a dar la unción a un enfermo fue apedreado. Estas situaciones de persecución se repetían en los días previos a la guerra civil.
Después de otro altercado de persecución tuvo que refugiarse durante varios días en casa de una familia. Sabedores de ello, fueron a detenerle y le llevaron a prisión. Él no opuso resistencia. A los pocos días, junto a otros vecinos detenidos, fue llevado a la carretera de Jaén donde los mataron con múltiples disparos. Algún testigo cuenta que él daba la absolución a sus compañeros antes de morir.

BIOGRAFÍA AMPLIADA

Nacimiento y Bautismo

Francisco Morales Collado nació en Castillo de Locubín el día 16 de febrero de 1894 y fue bautizado en la Parroquia de San Pedro Apóstol de la misma villa el día 18 siguiente.

Se le pone por nombre Francisco Julián. Es hijo legítimo de Miguel Morales Baena y de Virtudes Collado Álvarez.

Es muy posible que el sacerdote que le bautiza sea hermano de la madre del niño y tío del neófito.

Estudios en el Seminario

En 1909-1910 cursó el 1º curso de Latín y Humanidades en el Seminario de Jaén. Luego en 1917-1918 ya aparece en el curso 2º de Teología; y en el curso 1918-1919, con cinco meritísimus, cursa el 3º año de Teología.

Por las declaraciones del Párroco de Santa María de Alcalá la Real en el expediente para el diaconado, tanto el Párroco, el también mártir Antonio Montañés Chiquero como los testigos a los que él toma declaración, todos dicen que es “residente en esta localidad [de Alcalá la Real] desde su pubertad”. En esas fechas, el 24 de agosto de 1920, firma la solicitud para ser ordenado diácono y él mismo dice que tiene 25 años.

Al inicio del mismo año 1920, en febrero, cuando solicita el subdiaconado ya tenía el domicilio en Alcalá.

Sagradas Órdenes

El 9 de diciembre de 1917 recibió la primera Clerical tonsura en la capilla del Seminario.

Cuando en febrero de 1920 solicita el subdiaconado él mismo dice: “Clérigo minorista de 25 años”. Pero no tenemos constancia de la fecha en que recibiera las Órdenes Menores.

El Subdiaconado lo recibe en las Témporas de Cuaresma de 1920, estudiando ya cuarto de Sagrada Teología.

Deducimos del expediente de órdenes la situación económica de la familia pues se hace un minucioso expediente para conocer el estado real de la economía familiar y así concederle la dispensa de formar patrimonio.

Da la coincidencia de que en esos mismos días se hace público el traslado de Monseñor Rey Lemos, Administrador-Apostólico de Jaén, a la diócesis de Lugo, y el anuncio de la venida a Jaén, desde Lugo, donde ya era obispo, de Monseñor Basulto.

El diaconado lo recibió en las Témporas de septiembre de 1920. Lo solicitó el día 22 de agosto anterior, fechando la solicitud en Alcalá la Real.

Desde el Obispado se solicitan informes confidenciales tanto al Párroco de Santa María, de Alcalá la Real, como al Coadjutor de la misma.

Ante el Párroco declaran tres testigos, con brevedad reducida al máximo, a las cuestiones o preguntas impresas en el documento de las Publicatas, aunque siempre responden favorablemente.

El 17 septiembre de 1920 queda incluido en la matrícula de Ordenandos de Diácono.

El Presbiterado lo recibió el 18 de Diciembre de 1920. El expediente para la Ordenación Presbiteral se inicia con la solicitud el 15 de noviembre de 1920, de 26 años y estudiante ya de 5º año de Sagrada Teología.

Se emiten informes confidenciales por el Párroco de Santa María, y el Cura regente de Santo Domingo de Silos, ambos de Alcalá la Real. En todo son favorables igualmente que las Publicatas y declaraciones que le dan cumplimiento. El 15 de diciembre de 1920, es inscrito en la matrícula de Ordenandos.

Destinos y cargos pastorales

En noviembre de 1921 se resuelve el concurso a curatos por la aprobación del Rey a las propuestas elevadas por el Sr. Obispo para la provisión de curatos. Se le concede la provisión de la Parroquia de la Inmaculada, en la Pedriza, una aldea de la comarca de Alcalá la Real.

Luego, en 1930, ya tenemos constancia de que es Cura propio de la Parroquia de San Pedro en Mengíbar, cargo que ocupaba cuando fue asesinado.

Martirio y circunstancias del mismo

La muerte fue el 3 de septiembre de 1936, en la carretera de Madrid, cerca de Jaén, en el sitio “Casa Blanca”. Según dice el acta de defunción allí fue hallado su cadáver con desgarro de cerebro y hemorragia cerebral consecutiva. Fue sepultado en el cementerio de Jaén el día 5 de septiembre, con el número 595 “con entierro de caridad en la zanja”. Las circunstancias de los días anteriores a su detención las narra, el 21 de enero de 1942, el Rvdo. Federico Anguita que fue Párroco de esta parroquia de Mengíbar.

[…] “Debió ocurrir el tres de mayo; serían de las diez a las once de la noche. El Sr. Cura Párroco Don Francisco Morales Collado, acompañado del Médico titular D. Jesús Navarro Funes, del Secretario del Ayuntamiento D. Ricardo Bernal Martínez y algunos otros amigos míos, visitaban las Santas Cruces que por costumbre inveterada en esta noche, y en muchas casas del pueblo suelen adornar. En la Calle Colón había una que también dichos Señores fueron a visitar. A la salida un vecino del pueblo, en estado de embriaguez, llamado NNN, comenzó a dar “mueras” al Sr. Cura y a blasfemar. El Señor Cura le hizo cara, y si no llegaron a las manos fue debido a la intervención de los demás. Al día siguiente, el Sr. Alcalde públicamente decía que el Sr. Cura Párroco había tenido la culpa de lo ocurrido, por haber salido a aquellas horas de su domicilio particular.

Pocos días después, el Sr. Cura Párroco, acompañado del Sacristán y ambos vestidos como la liturgia ordena fueron a llevar los santos Óleos a un enfermo también en la calle Colón. Al volver ambos de la casa del enfermo desde uno de los extremos de la calle, una granizada de piedras e insultos vinieron a dar en ellos. La granizada de insultos y piedras fue en aumento hasta que el Sr. Cura Párroco buscó refugio en una casa particular. Entre tanto el Sacristán desde otro domicilio particular telefoneaba al Cuartel, de la Guardia Civil haciéndoles saber lo que estaba ocurriendo. Uno y otro tuvieron que desprenderse de los ornamentos sagrados y así en medio de una lluvia de insultos de la plebe, pudieron regresar a la Parroquia”.

El día 17 de agosto del mismo año treinta y dos, se muere el padre del Sacristán, y como por los toques de las campanas al pueblo entendió se le iba a dar bastante solemnidad, sucedían las protestas callejeras de tal forma, que el Alcalde ordenó en primer lugar que no se hiciera el entierro y además que no se tocaran las campanas ni pudieran salir a la calle en adelante vestirse ni con la Cruz Parroquial.

Con los cambios surgidos del Gobierno, autorizaron nuevamente el toque de las campanas y la salida nuevamente a la Calle del Clero revestidos sin la Cruz Parroquial. No es posible en todo este tiempo se omita los desaparecidos entierros y bautizos, como ellos llamaban por lo Civil ni las muchas manifestaciones callejeras con que públicamente se ofendían a la Iglesia a sus ministros y a nuestra Guardia Civil.

En estas circunstancias vivía el pueblo de Mengíbar el año 1936. El día siguiente de Julio del treinta y seis se hizo señal con las campanas y se pretendió el entierro y funeral de un vecino caído el día anterior en un tiroteo sostenido desde su propio domicilio contra la masa marxista que intentaba desarmarlo y vino a prenderlo; pero el Señor Alcalde ordenó se desistiese de hacer el funeral, y se cerrara la Iglesia en adelante. En la tarde de este día, bien porque lo verían asomado a la ventana o les pareciera a ellos que se querían asomar el hecho es que desde la plaza se hicieron dos disparos contra una de las ventanas del domicilio del Párroco.

Debido acaso a estos disparos, el Sr. Cura buscó refugio procurando esconderse en el domicilio de NNN, donde estuvo oculto cosa de unos quince días. Al cabo de estos días, haciendo de Alcalde un tal NNN, el entonces cabo de los serenos, NNN y otros más, llamaban por la noche en casa de NNN para detener al Cura Párroco, que les constaba estaba oculto en la casa. No se negó a entregarse el Sr. Cura Párroco y en su consecuencia fue retenido en el salón de detrás del Ayuntamiento primeramente, y a las pocas horas en la prisión municipal.

En la noche del tres de septiembre, juntamente con los vecinos con él detenidos, fueron sacados de la prisión municipal y sus cuerpos aparecieron horadados por disparos en el llamado Puente medio de la carretera de Jaén. Sus cadáveres fueron identificados por el juzgado provincial. Dicen que el Sr. Cura Párroco daba la absolución a sus compañeros de martirio, minutos antes de su término fatal” […]

Cuando el Alcalde de Mengíbar, el día 24 de Febrero de 1943 firma la relación de personas asesinadas en Mengíbar menciona al Párroco, Francisco Morales Collado, asesinado en el Km 311, en el lugar “Puente Mocho”.

Sus restos están en la parroquia de Santa María de Alcalá la Real.

ORACIÓN

Señor, concédenos ser siempre, como Francisco, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.

Beatificación 124 Mártires de la Diócesis de Jaén
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