FRANCISCO MORENO ARROYO

Francisco nació en Madrid, en la calle Salud, número 13, el 17 de julio de 1896. Sus padres eran de Jódar y Bailén respectivamente. En 1900, cuando fue confirmado, ya residía en Jódar.

Debió ingresar muy joven en el Seminario de Baeza, pues en el curso 1909-1910 ya estudia tercero de Latinidad. Los años cuarto y quinto de Teología también los cursó en el Seminario de Baeza (1917-1918).

El 24 de noviembre de 1916, solicitó las órdenes menores. En las Témporas de septiembre de 1917 recibió el subdiaconado. El 21 de diciembre de 1918, en la catedral de Jaén, recibió el diaconado. Y el 5 de marzo de 1919, en la capilla del Seminario de Jaén, el presbiterado.

Por las oposiciones de curatos vacantes, Francisco Moreno accedió a la parroquia de San Antonio en Casas de Carrasco, en 1921, y el mismo año, en otro concurso, a la parroquia de la Concepción en Sabariego. Luego, en 1930, a la parroquia de Bélmez de la Moraleda. No consta fecha de su traslado a la parroquia de Jódar, donde estaba su domicilio familiar desde la infancia. Allí permanecía como Coadjutor en 1936 cuando murió.

Fue consiliario de la Juventud de Acción Católica de Jódar hasta 1936, así como director de una Academia de Enseñanza, por él fundada, para preparar a jóvenes, hombres y mujeres, para el bachillerato, hasta 1936.

 

DATOS DE INTERÉS

Estado

Sacerdote

Edad

40 años

Nacimiento

Madrid, el 17 de julio de 1896

Ordenación presbiteral

Sábado anterior a Dominica de Pasión de 1919

Ministerios

Párroco de Casas de Carrasco (1921), Párroco de Sabariego (1921), Párroco de Bélmez de la Moraleda (1930), Coadjutor de Jódar

Muerte

Jimena, el 22 de agosto de 1936

RESEÑA

MARTIRIO

Francisco fue detenido el 19 de julio de 1936 y encarcelado en Jódar. Cuentan los testigos de reclusión, que sufrió grandes palizas para que declarara el destino de una pistola que poseía; el decir que se deshizo de ella arrojándola al retrete, le valió su sentencia de muerte. Mientras esta llegaba se dedicó a administrar el sacramento de la penitencia a los encarcelados.

En una de las sacas efectuada el 22 de agosto de 1936, con la excusa de un traslado a Jaén, y a punto de marcharse, un miliciano dice: “¡Falta uno!”. Con ello, Francisco fue añadido al grupo. Se le quiso obligar a blasfemar contra un crucifijo que llevaba consigo, pero él dijo: “¡Eso jamás!”. Le contestaron: “Pues con él morirás”. Cuentan los testigos que fue martirizado abrazado a ese crucifijo. Dicen que antes de cruzar el pueblo de Jimena, fueron bajados del camión y fusilados todos los reclusos, en la llamada curva de Cánava, y que arrastraron sus cadáveres hasta el interior del pueblo.

Al descubrirse la fosa común en 1939 en Jimena, se identificó su cuerpo, porque llevaba sus iniciales bordadas en la ropa interior. Estaba decapitado y sus manos estaban atadas con alambres; no se encontró su cabeza: se asegura que con ella se jugó a la pelota por las calles de Jimena.

Sus restos descansan en el cementerio municipal de Jódar, en el Panteón llamado De los caídos.

ORACIÓN

Señor, concédenos ser siempre, como Francisco, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.

Beatificación 124 Mártires de la Diócesis de Jaén
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