Pedro José Pardo Barrón

Pedro José nació en Los Villares, aunque sus padres y abuelos eran de Enguera (Valencia). Sus padres se dedicaban al comercio. Su madre murió antes de su ordenación.
Estudió en el Seminario de Jaén. En esa época se dice de él que era un joven bueno y sencillo, que vivía muy recogido y asistía con asiduidad a las cosas de la Iglesia. Recibió el presbiterado en Córdoba, por enfermedad e incapacidad del obispo de Jaén, en las témporas de Pentecostés de 1916. Celebró la primera misa solemne el 9 de junio de 1916 en la parroquia de Los Villares. Eligió como lema de su sacerdocio un texto de San Agustín: “El sacerdote realiza un misterio tan inefable que los ángeles asisten al celebrante como servidores”.
Fue destinado Coadjutor de la parroquia de San Pedro de Torredonjimeno y más tarde Coadjutor de la parroquia de Los Villares, desde 1921 hasta su muerte.
Fue un sacerdote muy devoto y esforzado para que los demás se acercaran a Dios. Daba a los pobres, que le rodeaban después de la misa, lo poco que tenía. Por eso, ya en vida, algunos decían que era un santo. Después de su muerte martirial, muchos se encomendaban a él.

DATOS DE INTERÉS

Estado

Sacerdote

Edad

44 años

Nacimiento

Los Villares, el 1 de febrero de 1892.

Ordenación presbiteral

Témporas de Pentecostés de 1916.

Ministerios

Coadjutor de la parroquia de San Pedro en Torredonji-meno, Coadjutor de la parroquia de San Pablo de Baeza, Coadjutor de la parroquia de Los Villares.

Muerte

En el “Portichuelo”, en la carretera de Jaén a Los Villares, el 2 de octubre de 1936.

RESEÑA

MARTIRIO

Fue detenido sólo por ser sacerdote. No existió ni proceso ni acusaciones. Con el detuvieron a otros y los tuvieron haciendo trabajos en la plaza pública en unas zanjas, más que por la necesidad de las obras, por la burla de que eran objeto al ver a los señores de la población con el cura a la cabeza, haciendo aquellas tareas. Al terminar el trabajo, volvían a la cárcel, que se había habilitado en los calabozos del Ayuntamiento y en el local de las escuelas.
Cuando los milicianos llegaron a Los Villares, D. Pedro, al ver lo que se presentaba, fue preparando a sus compañeros para bien morir, siendo ejemplar su actuación, alabada después por los pocos que quedaron con vida. Él fue el último en morir martirizado y mutilado. Le amputaron las orejas y otras partes de su cuerpo y fueron exhibidas al amanecer en una taberna. Un testigo de su muerte afirmaba que el cielo se iluminó al terminar el martirio del sacerdote y de otros más de treinta con él.
Murió repitiendo “perdono, perdono” y pidiendo a Dios que cada gota de su sangre fuera como una vocación sacerdotal.

BIOGRAFÍA AMPLIADA

Nacimiento.

En la partida de Bautismo que se expide en el Archivo Parroquial de Los Villares con motivo de los varios expedientes de Órdenes dice que fue bautizado en dicha Parroquia el día 2 de febrero de 1892; y en tal partida indica que “nació el día de ayer”.

Tuvo un hermano que nació el día 31 de enero de 1888 y falleció a la edad de un año el día 8 de octubre de 1890. Se le puso también a él el mismo nombre de Pedro José, que luego impusieron al otro hermano.

Como puede verse de los datos que se indican en la partida de Bautismo (y en la de nacimiento) toda la familia, padres y abuelos son de Enguera (Valencia) y el padre y la madre se dedican al comercio.

Recibió la Confirmación el 3 de marzo de 1899 en la Parroquia de Los Villares, por el Obispo de Jaén, Guisasola y Menéndez.

No tenemos constancia de la fecha de la muerte de la madre pero ya en la solicitud para la Tonsura (22 de noviembre de 1914) dice que había fallecido.

Estudios en el Seminario

Consta que en el curso 1909-1910 estudiaba el 2º año de Filosofía con las asignaturas siguientes: Ética del Derecho Natural, Historia de la Filosofía, y Física y Química. Pero el 16 de mayo de 1916 el Rector certifica que es alumno interno del seminario de Jaén desde 1904-1905 y siguientes cursos.

En los expedientes de Órdenes indica datos de edad y de cursos en que, en tales fechas, está matriculado: Así cuando solicita la Tonsura, Menores y Subdiaconado dice que estudiaba el cuarto año de Sagrada Teología (noviembre de 1914). Y cuando solicita el Presbiterado, el 16 de mayo de 1916, que es el curso académico siguiente, dice que está matriculado en el 5º curso de Sagrada Teología.

Su domicilio debió ser el mismo en su infancia y juventud pues en todos los datos que poseemos (Bautismo, Confirmación, y expedientes de Órdenes) los testigos declaran sobre él con domicilio en Los Villares.

Así en las declaraciones para Órdenes en 1914, declara D. Manuel Peña Molina y dice:

“Que es un joven bueno y sencillo, que vive muy recogido y muy asistente a las cosas de la Iglesia”

Igualmente el Cura Párroco de Los Villares para el expediente de Ordenación de Presbítero emite tres certificados distintos para declarar sobre la conducta intachable, otro sobre el ejercicio del Diaconado y un tercero para decir que “recibe muy fervorosamente los Sacramentos de Penitencia y Comunión”.

Otro testigo seglar declara así:

“Que conoce desde niño al diácono, Dn. Pedro Pardo Barrón […] Que no le tiene por inquieto ni revoltoso, ni es hombre vicioso, ni pendenciero, ni le consta haya pertenecido a alguna sociedad prohibida por las leyes de la Iglesia. Que le tiene por hombre de virtud que goza de buena fama y opinión entre sus convecinos. Que le tiene por útil y a propósito para el Ministerio de la Iglesia; digno de recibir el Orden del Presbiterado; habiendo visto ejercer el Diaconado, en las Misas mayores y fiestas, y recibir con fervor los Santos Sacramentos de Penitencia y Comunión cada ocho días. Siendo todo lo dicho verdad público y notorio […]”.

Sagradas Órdenes

Las diversas Ordenaciones (entre 1914 y 1916) coinciden con la etapa de enfermedad del Obispo de Jaén, Sanz y Sarabia.

Incluso antes de que en 1916 sufriera una hemiplejia que le incapacita (por ello fue nombrado el 13 de enero de 1917 Fray Plácido Rey Lemos como Administrador-Apostólico, Sede Plena).

Por eso, aunque la solicitud de las Primeras Órdenes la dirige el día 22 de noviembre de 1914 al “Obispo de Jaén”, todo el expediente se tramita por el Gobernador eclesiástico; ya en este caso de las Primeras Órdenes es el Gobernador eclesiástico, Sede Plena, quien gestiona y manda las Publicatas y expide letras dimisorias para el Obispo de Córdoba con el fin de que sea él quien confiera a Pedro José Pardo Barrón la Tonsura y Menores, en las témporas de Adviento de 1914.

Así aparece en el impreso de las Publicatas: “†Juan Manuel, Obispo de Jaén” (impreso), y luego manuscrito “y por enfermedad del mismo, el Gobernador eclesiástico”. Él mismo firma la aprobación del expediente y ordena expedir las letras dimisorias para Córdoba el 16 de diciembre de 1914.

El Subdiaconado y el Diaconado los recibe también, respectivamente, en las témporas de Pentecostés de 1915 el Subdiaconado y en las témporas de Adviento de 1915 el Diaconado.

El Presbiterado lo solicita al Gobernador eclesiástico, Sede Plena, el 16 de mayo de 1916 y solicita junto a la Ordenación presbiteral también las correspondientes dimisorias.

El día 13 de junio de 1916 se firmaron letras dimisorias por el Gobernador eclesiástico de Jaén para que pudiera ser ordenado, en Córdoba, como Presbítero.

En la solicitud dice que es natural de Los Villares, alumno interno del Seminario, matriculado en 5º curso de Sagrada Teología; de 24 años de edad. El día 3 de junio siguiente es admitido a Ejercicios Espirituales para la ordenación.

El Rector del Seminario, Rvdo. Manuel Lucas Macía, certifica que el solicitante es alumno interno del Seminario desde el curso 1904-1905. Y el Director espiritual, Rvdo. Francisco Serrano Pardo certifica sobre la confesión sacramental cada semana.

El Presbiterado lo recibe también en Córdoba en las témporas de Pentecostés de 1916.

El neopresbítero celebró la Primera Misa Solemne el 9 de junio de 1916 en la Parroquia de Los Villares, según dice el recordatorio.

“Se celebró en Los Villares el día 9 julio 1916. El Presbítero
Don Pedro Pardo Barrón celebrará por vez primera
el Augusto Sacrificio del Altar el día 9 de los corrientes
a las diez de la mañana
en la Iglesia parroquial de esta Villa
El Celebrante, padres, hermanos y padrinos,
Don Miguel Pardo Barrón y Dª María Alcalde Luque, tienen el señalado honor de invitarle a tan solemne acto, en el que cantará las glorias del Sacerdocio, el Presbítero Don Francisco Huertas Ortega. Cura Párroco de la misma Iglesia
Los Villares y julio de 1916”

Quizá por el cariño a su madre, ya fallecida como él mismo dice en su solicitud del Presbiterado (16 de mayo de 1916), dice el recordatorio: “El Celebrante, padres, padrinos…”

El misacantano puso como lema un texto de San Agustín: “El sacerdote realiza un misterio tan inefable que los ángeles asisten al celebrante como servidores”.

Cargos y destinos pastorales

-Coadjutor de la Parroquia de San Pedro de Torredonjimeno (1917) donde continua en 1918.

-Coadjutor de la Parroquia de Los Villares, desde 1921 hasta su muerte.

Recuerdan su gran trabajo con los jóvenes de la Parroquia, su fervor y devoción, sobre todo en la forma de celebrar la Santa Misa.  Al terminar de celebrarla, muchos pobres acudían porque sabían que les daba lo que tenía.

Martirio y circunstancias del mismo.

Aunque más abajo traemos la cita de otros documentos, nos parece útil trascribir aquí la respuesta escrita que ofrecieron sus familiares a la ficha que se confeccionó para cada uno de los posibles candidatos a incluir en el Proceso, ya en enero de 1994.

“Fecha de la detención. Circunstancias de la misma”. (Especificar, si las hubiera, las acusaciones o motivos en que se basó la detención: No se puede precisar la fecha. Parece que muy poco antes de la fecha en que fue martirizado, tuvo lugar la detención, sólo por ser sacerdote. No existió ni proceso ni acusaciones, o al menos no dio tiempo para ello.

Los tuvieron detenidos y haciendo unos trabajos en la plaza pública en unas zanjas públicas, más que por el rendimiento que dieran, por la burla de que eran objeto que los señores de la población con el cura a la cabeza, hicieran estos trabajos manuales.

Téngase en cuenta que murieron 32 en una noche y había bastantes más en aquellas faenas de limpieza y de excavaciones y las horas de la comida, allí a pie de obra, acudían las madres y los hijos de los detenidos a llevarles los alimentos en presencia de todos.

Al terminar el trabajo, volvían a la cárcel, que se había habilitado en los calabozos del Ayuntamiento y en el local de las Escuelas, porque no había sitio para todos los detenidos en los primeros.

Con la toma de Alcalá la Real por las tropas Nacionales, algunos milicianos huyeron del frente y quisieron asesinar a los detenidos de Valdepeñas, pero allí el Alcalde dijo que se habían perdido las llaves de los calabozos y pasaron de largo, y al día siguiente fueron libertados.

Siguieron su ruta aquellos asesinos y llegaron a Los Villares, donde encontraron a un Alcalde débil y condescendiente, y seguidos de algunos paisanos del pueblo, no tuvieron inconveniente en darles los detenidos para su ejecución.

Pedro, al ver lo que se presentaba, los fue preparando para bien morir, siendo ejemplar su actuación, alabada después por los pocos que quedaron con vida, por la manera admirable con que le hablaba y los oía en Confesión, con amor y sangre fría.

Fecha de la muerte: 2 de octubre de 1.936

Lugar exacto de la misma: Carretera Jaén-Los Villares, en las proximidades del lugar conocido como El Portichuelo.

Circunstancias notables de la muerte:

Al final –fue el último en morir aquella noche-, fue salvajemente martirizado y mutilado. Sus orejas amputadas fueron exhibidas al amanecer, cuando aquellos criminales se acercaron a una taberna a tomar unas copas, después de haber finalizado tan trágica y atroz tarea. Asesinaron a 32 hombres durante aquella noche, que no habían cometido más delito que ser de derechas, según su vulgar saber y entender.

La exhibición de aquellos trágicos trofeos fue presenciada por la tabernera del pueblo, que después lo comentó y propagó entre vecinos y conocidos también su testimonio y aseguró que había algunos arrepentidos de su acción, comentando lo enojoso de aquel último asesinato del cura, que tan hermosas palabras había dicho antes de morir, perdonando incluso a ellos mismos.

Lugar donde fue sepultado: Primero en una fosa común y terminada la guerra, pasó al Cementerio de Jaén. Actualmente sus restos mortales descansan en el Cementerio Municipal de Los Villares, donde sus familiares trasladaron sus restos, ante el próximo e inminente cierre definitivo el Cementerio San Eufrasio de Jaén.

Otros datos de posible interés relacionados con la muerte: Otro testimonio afirma que desde su cortijo, en las proximidades donde ocurrieron los hechos, cerca del lugar denominado El Portichuelo, pudieron presenciar que el Cielo se iluminó al terminar el martirio, pero el testigo que hizo estos comentarios, murió hace algún tiempo y no se ha podido constatar este hecho. Sí hay varias personas que dicen haberlo oído.

Su muerte, ocurrida el 3 de octubre de 1936, fue inscrita el 5 de octubre de 1936; en el acta dice que era presbítero; hijo de Miguel y de “Antonia” (quizá se indica el nombre por error, pues siempre se dice en todos los documentos “Teresa”).

El cadáver fue enterrado en el Cementerio de San Eufrasio de Jaén el 4 de octubre de 1936, patio 4º de adultos, nicho 211.18

El hermano del Siervo de Dios Miguel Pardo Barrón declara el día 14 de junio de 1941 que “su hermano D. Pedro Pardo Barrón, de profesión sacerdote de 46 años de edad con domicilio en Los Villares fue detenido por […] en Los Villares el 20 de Septiembre del año 1.936 siendo conducido a trabajar a la Iglesia y después al arresto municipal, asesinado en la madrugada del 2 de Octubre de 1936. Su cadáver presentaba heridas de arma de fuego y cortada la oreja izquierda. Fue hallado en el sitio “Portichuelo” de la carretera de Jaén. (…)”

Se le incluye en las dos relaciones de la Causa General de muertes violentas en Jaén, de personas no residentes en Jaén. Una de las dos no tiene fecha ni firma; en la otra hay una firma del alcalde y el sello del Ayuntamiento pero también sin fecha.

En una y otra relación se incluye a Pedro Pardo Barrón; se dice su edad (37 años: en uno y otro documento), fecha de su muerte (3/4 de octubre 1936); Presbítero; causa de la muerte: destrucción del cerebro; y lugar de la muerte: Portichuelo; nacido en Los Villares.

Un compañero de suplicio que sobrevivió cuenta que Don Pedro, antes de morir, perdonó a los que lo  iban a matar repitiendo varias veces: “perdono, perdono”.  Y le pidió a Dios que “cada gota de sangre fuera como una vocación sacerdotal”.

Sus restos actualmente están en el panteón familiar de Los Villares.

ORACIÓN

Señor, concédenos ser siempre, como Pedro José, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.