OBDULIA PUCHOL MERINO
Obdulia nació en Martos, el 4 de mayo de 1900. Contrajo matrimonio canónico con José Martínez Baeza el 19 de abril de 1924 en Martos, presidiendo la celebración el obispo beato de la Diócesis de Jaén, Manuel Basulto Jiménez.
El matrimonio se celebró en la vivienda de la contrayente, en la calle Carrera. El esposo era hermano de Francisco Raimundo Martínez Baeza, Canónigo Penitenciario de Baeza, que también recibió el martirio. No tuvieron hijos.
Cuando murió el padre de su esposo, el 28 de mayo de 1933, ella ya estaba viuda. Desde que quedó viuda se dedicó a hacer obras de piedad, caridad y apostolado. Hija de padres muy cristianos, la parroquia encontró en ella su mejor colaboradora en lo que concierne a velar por el ajuar litúrgico, el aseo del templo y la labor apostólica de la Iglesia.
Su obra más importante de caridad consistió en la creación de una residencia para los transeúntes pobres, en la cual les facilitaba alimentos, dormitorio y servicios sanitarios si es que los precisaban.
Para esta hermosa institución contó con la ayuda de las Conferencias de San Vicente de Paul, precisamente fundadas en la parroquia y presididas por su padre, Antonio Puchol, que a su vez era médico forense de la localidad.
El día que fue martirizada vestía el hábito de San Francisco, pues también era Terciaria Franciscana Seglar.
DATOS DE INTERÉS
Estado
Seglar viuda
Edad
36 años
Nacimiento
Martos, el 4 de mayo de 1900
Matrimonio
con José Martínez Baeza, 19 de abril de 1924. Viuda
Muerte
Cementerio Monte Lope Álvarez, el 8 de diciembre de 1936
RESEÑA
MARTIRIO
Fue detenida el 7 de agosto de 1936, siendo conducida violentamente a la cárcel, donde fue maltratada. La noche del 7 de diciembre de 1936 fue sacada de la cárcel y conducida con otro grupo de personas al Cementerio del Monte Lope Álvarez. Mientras mataban a los demás componentes del grupo, ella permaneció de rodillas y recogida en oración. Finalmente fue degollada por herida de arma blanca en el cuello. Sus restos fueron inhumados en el cementerio de Martos y tras finalizar la Guerra trasladados a la iglesia de Santa María de la Villa.
ORACIÓN
Señor, concédenos ser siempre, como Obdulia, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.
