FELIPE VALLEJOS MOLINA

Felipe nació en Porcuna, en la calle Gallo, el 14 de febrero de 1891. Su padre era propietario.

Al solicitar las órdenes menores, en abril de 1913, era alumno interno del Seminario de Jaén, cursando el cuarto año de Teología. El 20 de noviembre del mismo año, al solicitar el subdiaconado, estudiaba el segundo año de Sagrados Cánones. Recibió el subdiaconado el 20 de diciembre de 1913. Cuando solicitó el presbiterado, el 20 de noviembre de 1914, manifestó que ya tenía concluidos los estudios eclesiásticos. Fue ordenado presbítero en Córdoba, no nos consta le fecha, si bien sería después del 16 de diciembre de 1914, que fue cuando sería admitido a la matrícula de órdenes.

Era frecuente en aquellas fechas que el primer cargo pastoral que se asignara a los sacerdotes fuera en la propia localidad de nacimiento, de este modo, Felipe, desde su ordenación de presbítero estaba como Capellán y Coadjutor en Porcuna hasta su muerte.

 

DATOS DE INTERÉS

Estado

Laico

Edad

60 años

Nacimiento

Linares, el 10 de septiembre de 1876

Estudios

Medicina en la Universidad de Sevilla (1910)

Matrimonio

Con Catalina del Moral y Moral, el 14 de octubre de 1925 (?)

Vida Social

Médico en Arquillos, Linares, Baeza y, Villargordo. Cofrade y Renovador del Apostolado de la Oración en Villargordo.

Muerte

Puente del Salado, en Mengíbar, el 25 de septiembre de 1936

RESEÑA

MARTIRIO

A pesar de ser avisado por propios pacientes pertenecientes a la CNT en la noche del 18 de julio, se negó a abandonar el pueblo, siendo detenido el 19 de julio de 1936 y conducido junto a otros vecinos a la ermita del Cristo de la Salud, convertida en cárcel provisional. Durante los dos meses de su estancia en la prisión fue ejemplo de fortaleza y ánimo para sus compañeros, rezando el santo rosario todos los días.

Junto a nueve compañeros, fue conducido en una furgoneta hacia el Puente del Salado, en el término de Mengíbar, siendo fusilado a las cuatro de la madrugada del día 25 de septiembre de 1936, negándose a blasfemar y entregando su vida por sus creencias religiosas.

Sus restos, enterrados en una fosa común en el cementerio de Mengíbar, tras ser reconocidos por sus familiares, fueron trasladados junto a los de sus compañeros fusilados a dos nichos del cementerio de San Eufrasio de Jaén. Posteriormente fueron trasladados a Villargordo, siendo inhumados a los pies del altar de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

ORACIÓN

Señor, concédenos ser siempre, como Pedro, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.

Beatificación 124 Mártires de la Diócesis de Jaén
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