CRISTÓBAL SEGOVIA VALERO

Cristóbal nació en Arjona, en el seno de una familia de jornaleros.
A raíz del servicio militar, entre marzo de 1886 y mayo de 1888, estudió en Valencia un curso (1888-1889) en el Seminario-Colegio de San José. El curso siguiente, ya en el Seminario de Jaén, estudió quinto de Teología, como él mismo indicaba en la solicitud primera de órdenes. En ella, pedía que, como título de congrua, se le acepte el título de organista de Arjona, para el que fue nombrado el 9 de julio de 1885. En abril de 1891, cuando solicitó el Presbiterado, ya tenía concluidos sus estudios como seminarista interno. Recibió las órdenes en Córdoba, al estar el obispo de Jaén enfermo en esas fechas.
Desde su ordenación sacerdotal hasta su muerte, sólo estuvo en la parroquia de San Juan Bautista de Arjona, como Presbítero adscrito, aunque tuvo un paréntesis, pues marchó un breve tiempo a Córdoba como Chantre de la Catedral y catedrático de Literatura en el instituto.

DATOS DE INTERÉS

Estado

Sacerdote

Edad

70 años

Nacimiento

Arjona, el 27 de abril de 1866

Ordenación presbiteral

el 23 de mayo de 1891, Témporas de Pentecostés

Ministerios

Presbítero adscrito a la parroquia de San Juan Bautista de Arjona.

Muerte

Arjona, en una cama del hospital, el 11 de agosto de 1936

RESEÑA

MARTIRIO

Según la declaración de su sobrino en 1941, Cristóbal fue detenido por milicianos, en su domicilio, en la calle Mártires, número 2, el 4 de agosto de 1936, siendo conducido a la cárcel de Arjona y más tarde al hospital, donde fue asesinado el 30 de agosto de 1936, en la cama dónde yacía. Su cadáver fue hallado en el cementerio de Arjona.
Tal vez, por fallecer en el hospital, se le practicó la autopsia, diciendo los médicos en su certificado que: “Con fecha 31 de agosto de 1936, Cristóbal Segovia Valero fue asesinado en la cama número 3 de la sala de hombres de este Hospital de S. Miguel, presentando su cadáver heridas de arma de fuego en la base del cráneo”.

ORACIÓN

Señor, concédenos ser siempre, como Cristóbal, testigos valientes de tu Evangelio y entregar cada día nuestra vida en servicio a nuestros hermanos. Amén.