El próximo 13 de diciembre, la Iglesia de Jaén se dispone a vivir un gran acontecimiento, la beatificación de 124 nuevos mártires: ciento nueve sacerdotes, una religiosa y catorce laicos. Es una oportunidad que el Señor nos regala para reavivar nuestra fe compartida y alentarnos en el camino de la santidad.
Para anunciar esta celebración se ha elaborado este cartel, en el que podemos contemplar al numeroso grupo de los nuevos mártires, que, con actitud expectante, dirigen sus miradas al cielo. Allí se abre una alegoría gloriosa centrada por el Santo Rostro, el icono más emblemático de la Iglesia de Jaén, sostenido y flanqueado por ángeles. Uno de ellos porta una corona de laurel, como galardón de triunfo, y otro una palma, insignia del martirio. El color rojo, por su parte, es símbolo de la sangre de los mártires. Aparece también una filacteria con la inscripción latina “Martyres giennensis pro fidei” (Mártires giennenses por la fe).
En la oscuridad de la persecución, del dolor y la tragedia, estos mártires pusieron su esperanza en la luz que irradia del rostro de Cristo. En su vida entregada y, sobre todo, en su muerte, brilla la esperanza fundamentada en Cristo resucitado. Con su martirio participan plenamente de la victoria de Cristo sobre la muerte.
Para ellos, seguir a Cristo de forma radical supuso persecución, violencia y muerte. Pero, en medio de las dificultades, asimilaron con esperanza las palabras de Jesús en el sermón de la montaña: “bienaventurados vosotros cuando os insulten, os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo” (Mt 5, 11-12).
Su sangre derramada riega la tierra del Santo Reino, haciéndola fecunda, dorada y fértil, donde siguen brotando los frutos del Evangelio: “La sangre de los mártires es semilla de la Iglesia” (Tertuliano). La muchedumbre de los mártires acaba confundiéndose con la infinidad de olivos que crecen en nuestra patria giennense, como símbolo de esa cosecha abundante y copiosa.
En el horizonte se alza la Catedral de Jaén, como centro y corazón de la Diócesis, lugar donde se celebrará la beatificación y donde algunos de aquellos mártires pasaron encarcelados sus últimos días antes de morir.
Aunque por desgracia no se conservan fotografías de todos y cada uno de los 124 mártires, a la hora de retratarlos se ha procurado, en la medida de lo posible, tomar sus rasgos de los testimonios gráficos que sí han llegado hasta nosotros. Así, concretando sus características, “poniéndoles cara”, podemos tomar conciencia de que fueron personas normales y corrientes como nosotros, con sus historias cotidianas detrás. Historias recogidas durante años con primorosa paciencia y dedicación, recopilando testimonios, documentos, recuerdos, pruebas fidedignas y jurídicas que nos hablan de sus vidas y de las circunstancias de su muerte.
Entre ellos hay sacerdotes: unos, con una larga trayectoria pastoral; otros, apenas recién ordenados, comenzaban su ministerio con la ilusión del que emprende una nueva aventura. También hay laicos: hombres y mujeres de fe sencilla, catequistas, jóvenes, padres y madres, viudas, profesionales de distintos ámbitos (médicos, abogados, periodistas…). Algunos de ellos se dedicaron a las obras de caridad, atendiendo las necesidades de los enfermos o de los más desfavorecidos; otros se aplicaron en formar en la fe a jóvenes y niños, trabajando activamente en dar a conocer el mensaje de Cristo.
Su testimonio precioso es un tesoro de gran valor. Aquellos hombres y mujeres no murieron en vano, sino por Cristo y su Evangelio. Su martirio ilumina a todos: pastores, consagrados, laicos, familias y jóvenes. Supieron ofrecer su sufrimiento uniéndolo a la Cruz de Cristo y, como Cristo, murieron perdonando, sin buscar venganza ni odio.
Decía el Papa Francisco que “la santidad es el rostro más bello de la iglesia”. Los 124 mártires giennenses nos dan la oportunidad de descubrir esa belleza en hombres y mujeres que han formado parte de nuestra Iglesia diocesana, que vivieron en nuestros pueblos, que recorrieron nuestras calles y plazas, y que cultivaron su vocación a la santidad en su vida ordinaria: en el trabajo, en la familia, en el compromiso social y en el servicio a los demás.
Estos mártires, que serán beatificados el próximo 13 de diciembre, “permanecerán para siempre –en palabras de nuestro Obispo D. Sebastián- inscritos en la memoria viva de nuestra Iglesia de Jaén como semilla de vida nueva y de santidad para todos nosotros, invitándonos a ser, como ellos, Testigos de Esperanza”.
El Obispo, Monseñor Chico Martínez, presidió este primer encuentro celebrado en la Sacristía de la Catedral, espacio que fue lugar de prisión para muchos de los mártires reconocidos, en una jornada marcada por el recuerdo, el testimonio y la esperanza.
La Sacristía de la Catedral de Jaén acogió, este jueves 6 de noviembre, la Memoria de los Mártires del siglo XX, el primer acto enmarcado en la próxima beatificación de los 124 mártires de la Iglesia de Jaén, que se celebrará el 13 de diciembre.
La jornada, presidida por el Obispo de Jaén, Monseñor Sebastián Chico Martínez, reunió a miembros del Cabildo Catedral, los ,miembros de la Comisión; sacerdotes, seminaristas, religiosas, familiares de los mártires y numerosos fieles que quisieron participar en este encuentro de oración, reflexión y gratitud.
Durante el acto, el Prelado jiennense estuvo acompañado por el Delegado para la Causa de los Santos en la Diócesis, D. Andrés Nájera, y por su homólogo en Madrid, D. Alberto Fernández Sánchez, encargado de la primera ponencia. El Obispo inauguró oficialmente la jornada subrayando la relevancia de este momento y el profundo simbolismo de celebrarlo en la Sacristía, “lugar donde muchos de los hoy reconocidos como mártires estuvieron encarcelados por confesar su fe”.
El ambiente de la sesión estuvo enmarcado por la presentación del cuadro oficial de la beatificación, obra del pintor baezano Fernando Curiel Palomares.
“Testigos de Esperanza”
En su intervención, Monseñor Chico Martínez expresó su gratitud a los asistentes y recordó que “esta tarde queremos dejarnos iluminar por el testimonio de quienes dieron la vida por Cristo y por su Iglesia; y por ello nos reunimos para reflexionar, para escuchar, para orar… y, sobre todo, para dejarnos tocar por su testimonio”.
El Obispo destacó que la beatificación es “un anuncio de gracia y de profundo gozo”, y que el testimonio de los mártires “no es una mirada nostálgica al pasado, sino una confirmación de que la fe sigue dando fruto en nuestra tierra”.
Añadió que este acontecimiento llega providencialmente en el contexto del Año Jubilar de la Esperanza, y por ello “los presentamos como Testigos de Esperanza. Ellos vivieron la amenaza, el miedo y la violencia, pero no dejaron que el odio entrara en su corazón. Su esperanza fue una esperanza en Cristo Resucitado, más fuerte que cualquier oscuridad”.
El Obispo animó a que esta beatificación marque también un camino pastoral para toda la diócesis, “un camino de oración profunda, reconciliación sincera, obras concretas de caridad, catequesis renovada, impulso vocacional y compromiso misionero”.
El martirio, espejo y motor de fidelidad
A continuación, D. Alberto Fernández Sánchez, Delegado para la Causa de los Santos de la Archidiócesis de Madrid, ofreció una conferencia sobre el proceso martirial a lo largo de la historia del cristianismo. En su intervención, recordó que la persecución por causa de la fe “sigue siendo muy real en muchos lugares del mundo”, e invitó a los presentes a vivir la dimensión interior del martirio: “Cuando se da testimonio coherente de la fe, se muere al egoísmo, al conformismo y a la mediocridad”.
Concluyó afirmando que la figura del mártir es “espejo y motor”: espejo de la fidelidad radical a Cristo y motor que impulsa a la comunidad cristiana a vivir hoy esa fidelidad en lo concreto. “La muerte del mártir no es un fin, sino una siembra que invita a la esperanza, la coherencia y la misión.”
Mesa redonda sobre el proceso diocesano
Posteriormente tuvo lugar una mesa redonda con tres canónigos de la Catedral directamente vinculados al proceso martirial: el Deán y Doctor en Historia, D. Francisco Juan Martínez Rojas; el postulador de la causa en su fase diocesana, D. Rafael Higueras Álamo; y el teólogo y sacerdote D. Luis María Salazar, miembro de la comisión histórica.
Martínez Rojas ofreció una panorámica de la situación eclesial y social de España a finales de los años veinte, permitiendo entender el contexto en el que se forjó el testimonio de los mártires jiennenses.
Por su parte, Rafael Higueras explicó cómo el proceso se inició a finales de la década de los noventa, impulsado por el entonces Obispo García Aracil, y cómo, tras una larga investigación y recopilación de más de 10.000 folios de documentación, se cerró la fase diocesana durante el episcopado de Monseñor Amadeo Rodríguez Magro.
Finalmente, D. Luis María Salazar ofreció la reflexión más teológica, invitando a contemplar el martirio como “muerte-acción”, en palabras de Karl Rahner, y como expresión eucarística de la entrega total. Recordó el gesto heroico de los sacerdotes que, presos en esa misma Sacristía, se configuraron con Cristo en la entrega de su propia sangre.
Testimonios que conmueven
La parte final de la jornada estuvo dedicada a los testimonios personales, momento de especial emoción.
La clarisa Sor María Alicia, de la comunidad de Jaén, relató el martirio de Sor Isabel María de San Rafael Aranda, única religiosa incluida en la causa.
Después intervino el sacerdote D. Enrique Cabezudo, sobrino del mártir Manuel Melero Luque, de 24 años, miembro de la Acción Católica de Martos, asesinado en 1936.
“En mi familia se practicaba una auténtica ascesis del perdón y de la misericordia —recordó emocionado—. Lo único que brillaba era el testimonio glorioso de quien había dado su vida por Cristo.”
El acto concluyó con un vídeo enviado desde Madrid por la sobrina centenaria del sacerdote José Marín Acuña, de Bailén, que compartió sus recuerdos y el cariño hacia su “tío Pepe”.
Clausura y reconocimiento
Monseñor Chico Martínez cerró la jornada con una oración y un gesto de gratitud: la entrega de la Medalla de la Diócesis de Jaén a los sacerdotes Rafael Higueras Álamo y Antonio Aranda Calvo por su labor y dedicación a la causa martirial.
La Jornada Martirial concluyó en un clima de emoción, oración y esperanza, marcando el inicio de los actos que conducirán a la beatificación de los 124 mártires jiennenses, testigos luminosos de la fe y la fidelidad a Cristo.
Los sacerdotes diocesanos, Monseñor Higueras Álamo y D. Antonio Aranda Calvo serán distinguidos con la Medalla de la Diócesis de Jaén, el próximo 9 diciembre, el primer día de Triduo que la Iglesia de Jaén dedica a los 124 mártires de la persecución religiosa del siglo XX en España, y que serán beatificados el próximo 13 de diciembre.
Esta condecoración, la más alta que otorga la Iglesia de Jaén, se entregará cada año entorno al Día de la Iglesia Diocesana, que se celebra el segundo domingo de noviembre.
Con esta distinción, el Obispo de Jaén, en su nombre y en el de toda la Iglesia del Santo Reino, reconoce el trabajo generoso de estos dos presbíteros en la Causa de los Santos, para hacer posible que sean ya reconocidos como beatos estos sacerdotes, laicos y una religiosa.
D. Antonio Aranda Calvo, que fuera durante años Delegado para la Causa de los Santos, inició en los años 90 el proceso a través de la importante recogida de testimonios que sirvieron después para la causa diocesana de martirio. Por su parte, D. Rafael Higueras, que fue, también postulador de la causa del Beato Manuel Lozano Garrido, fue elegido postulador diocesano de este proceso martirial, que comenzó su fase diocesana en abril de 2009.
“Su trabajo paciente y entregado es el origen de que esta causa diocesana llegara hasta Roma y fuera aprobada por el Santo Padre”, ha afirmado Monseñor Chico Martínez. De igual modo, ha subrayado que “esta medalla reconoce el amor infinito de estos presbíteros por su Iglesia particular y por la universal, a la que han dedicado su vida y que ahora, con este reconocimiento de alguna manera, la Iglesia diocesana quiere premiar”.
El propio Obispo de Jaén nombra en la Carta pastoral, que ha hecho pública con motivo de la beatificación, el ingente trabajo que ambos sacerdotes llevaron a cabo para este proceso: “El sacerdote D. Antonio Aranda Calvo recogió cerca de trescientos testimonios, tanto de visu como de auditu, es decir, por haberlo visto o escuchado directamente, que se convirtieron en el corazón de la documentación inicial”. Sin los cuales, hubiera sido mucho más difícil el ya de por sí, largo proceso.
El diseño de la Medalla es de D. Pedro José Martínez Robles, párroco de Torredelcampo. En una cara aparece reproducido el crismón visigodo de La Guardia, que se encuentra en el Museo Provincial. Un crismón en piedra que recuerda las raíces tan antiguas del cristianismo en Jaén. Alrededor está el texto del evangelio de San Juan en el que Jesús dice: ‘Al que me sirva mi Padre lo honrará’. En el reverso está reproducido el Santo Rostro, con el alfa y el omega, Cristo principio y fin, y, junto a él, el triple arco, muy propio de Andrés de Vandelvira, ubicado en la cripta de la Catedral, en el panteón de canónigos y en la sacristía, que alude al templo como iglesia madre donde se celebra el culto de manera modélica y donde se alienta, por el ministerio del obispo, la predicación de la Palabra y del ejercicio de la caridad.
Se trata de la tercera distinción que se entrega en el Santo Reino, ya que la primera se concedía en mayo de 2021 a D. Rafael López-Sidro, cuando dejó el cargo de director de Cáritas Diocesana de Jaén, tras 11 años al frente de este organismo de la Iglesia. La segunda, fue entregada a los miembros de la Comisión gestora de la Cofradía Matriz de la Virgen de la Cabeza la Medalla de la Diócesis por su servicio y el compromiso con la Iglesia de esta tierra durante el período 2015-2018.
La entrega de esta distinción se hará el próximo 9 de diciembre, al concluir el primer día de triduo diocesano que acogerá del 9 al 11 de diciembre, en la S.I. Catedral, en la víspera de la celebración de beatificación.
Con motivo de la próxima beatificación de los mártires de la Diócesis de Jaén, que tendrá lugar el próximo 13 de diciembre, en la web de la diócesis se ha habilitado un formulario onlinedestinado a los familiares de los beatos, con el fin de recoger información, documentación y hacer una estimación de la posible asistencia de cara a la ceremonia de beatificación, contando siempre con el aforo del templo Catedral.
A través de este formulario, los familiares podrán aportar datos biográficos, fotografías o testimonios relacionados con los ya declarados beatos por el papa León XIV, contribuyendo, de este modo, al valioso archivo histórico y espiritual que la Diócesis está elaborando.
El Obispado de Jaén invita a todos los familiares de los mártires a participar en este proceso de preparación, que no solo busca facilitar la organización del acto, sino también mantener viva la memoria y el testimonio de fe de quienes entregaron su vida por Cristo.
El formulario ya está disponible en la web diocesana, en el apartado dedicado a la beatificación, y permanecerá abierto durante las próximas semanas. El citado formulario NO implica la inscripción a la celebración de la beatificación. A partir del 23 de noviembre las personas que lo hayan rellenado recibirán otro formulario para que puedan inscribirse para asistir a la celebración. La organización ha previsto dos plazas por familia de mártir reservadas en la zona de protocolo y el resto de los familiares inscritos irán ubicados en otra zona del templo siempre y cuando el aforo lo permita.
Para cualquier otra consulta o envío de documentación complementaria, se ha habilitado también un correo electrónico de contacto: martires@diocesidejaen.es
El Papa León XIV, a través de la Secretaria de Estado ha informado, por carta, la fecha dispuesta por el Vaticano para que se celebre el rito debeatificación de los 124 jiennensesque entregaron su vida por amor a Cristo y la Iglesia, durante los años 1936 y 1939.
En concreto, en la misiva, firmada por el sustituto para Asuntos Generales de la Secretaría de Estado del Vaticano, el Obispo Edgar Peña, informa al Obispo del Santo Reino que la ceremonia de beatificación se celebrará en Jaén, en la mañana del 13 de diciembre de 2025, festividad de Santa Lucía, mártir. Asimismo, se indica que estará presidida por el representante del Sumo Pontífice, el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos.
El Obispo de Jaén ha mostrado su alegría al conocer la fecha elegida por la Santa Sede: “Es una alegría poder celebrar, enmarcada en el Jubileo de la Esperanza, esta gran fiesta que reconoce el martirio de estos 124 hombres y mujeres de nuestra tierra, sacerdotes, una religiosa y laicos, que no temieron defender su fe hasta entregar su don más valioso, la vida, por ella”. Monseñor Chico Martínez ha asegurado que “sus vidas siguen siendo semillas de esperanza para los que profesamos nuestra fe en Cristo resucitado en la Iglesia de Jaén, un testimonio que trasciende nuestras fronteras para ser reconocidos como testigos del Evangelio por la Iglesia universal. Su sangre no fue en vano, sigue dando sentido y esperanza a los que seguimos su estela en esta tierra”. Por último ha querido agradecer al Papa León XIV que haya aceptado la propuesta de esta celebración, diocesana y universal, “que pone a los cristianos de Jaén en el corazón de la Iglesia, que subraya su vida entregada por amor a Dios, y que reconoce en ellos la vida de tantos hombres y mujeres que han defendido la fe y con su gesto de amor desmedido, siguen siendo testigos de esperanza y modelos para muchos cristianos”.
La celebración, que tendrá lugar en la Catedral, sede del Obispo y corazón de la Diócesis de Jaén, fue lugar donde muchos de ellos estuvieron presos y desde donde partieron para el lugar de su martirio, ya se prepara desde la Comisión diocesana creada ex profeso para ello. En la misma, a la que está invitada la Diócesis, participarán familiares y descendientes de estos mártires. Además, el próximo mes de septiembre, el Obispo de Jaén convocará una rueda de prensa para dar a conocer los detalles del proceso de beatificación, así como los de la celebración, la segunda que de este tipo acontece en la Iglesia del Santo Reino, después de que en 2010 fuera beatificado en Linares Manuel Lozano Garrido, “Lolo”.
Un broche de oro a un año santo, el jubilar de 2025, en el que la Iglesia universal ha celebrado la Esperanza que emana de la encarnación de Dios en la historia de la humanidad, una esperanza que trasciende al ser humano, porque por amor, dio sentido pleno a la vida.
Con gran alegría, la Iglesia de Jaén, ha recibido esta mañana, la noticia de la aprobación por el Papa León XIV, de la beatificación de los 124 mártires que dieron su vida a causa de la fe durante la persecución religiosa entre los años 1936-1939.
El Dicasterio para la Causa de los Santos, ha dado a conocer este decreto de martirio, el primero aprobado por el Papa León XIV, con el que la Santa Sede autoriza la beatificación de estos 109 sacerdotes, una religiosa y 14 laicos que dieron su vida por amor a Cristo. La celebración de la Beatificación se realizará en Jaén de acuerdo con el calendario que proponga el Vaticano.
Tras conocer la noticia, el Obispo de Jaén ha mostrado su júbilo por este acontecimiento tan esperado para la Iglesia de Jaén: “Hoy es un día grande para la historia de la fe de la Iglesia de Jaén”, ha afirmado Monseñor Chico Martínez. “Con la aprobación del Santo Padre, León XIV de las dos causas de los mártires del Santo Reino, la Iglesia universal reconoce que estos hombres y mujeres ofrecieron su vida en fidelidad al Evangelio, y son la raíz fecunda de una esperanza que no muere”. A lo que Don Sebastián ha añadido: “Su sangre no fue en vano: es semilla de vida nueva, de fe renovada. Recordarlos no es mirar al pasado con tristeza, sino abrazar el futuro con valentía. Porque su testimonio martirial brilla por encima de las sombras de la historia y de la fragilidad del mundo”.
Asimismo, el Prelado jiennense ha reconocido que “estas tierras han sido bendecidas y regadas en los siglos de cristianismo por la sangre y testimonio de los mártires, desde el Padre de esta Iglesia, San Eufrasio, hasta San Pedro Poveda y el Obispo Manuel Basulto y compañeros, en su época más reciente. Su sementera ha sido fecunda en nuevos cristianos, y seguirá siéndolo”.
Doble Causa de martirio
Aunque el proceso de beatificación impulsado por la Diócesis de Jaén contemplaba a los 124 presuntos mártires en una misma causa, ha sido la Santa Sede quien, a través del Dicasterio para las Causas de los Santos, el 13 de noviembre de 2020 decide dividir la causa original en dos, dada la extensión (124) y complejidad de la misma.
La de Manuel Izquierdo Izquierdo y 58 compañeros y la de Antonio Montañés Quiquero y 64 compañeros, encabezando ambas causas los dos sacerdotes de mayor edad.
Un proceso con tres obispos: 2016-2025
El proceso de beatificación, promovido por el Consejo Diocesano del Presbiterio, se abrió el 9 de abril de 2016, en la Sacristía de S.I. Catedral de Jaén, presidido por el entonces Obispo Don Ramón del Hoyo López y postulada por Monseñor Rafael Higueras Álamo. En esa ocasión, los miembros del Tribunal Eclesiástico juraron sus funciones para instruir la causa bajo el nombre “Proceso del martirio de Don Manuel Izquierdo Izquierdo y 129 compañeros”. De una primera lista hubo que eliminar a 5 posibles mártires por falta de documentación. De los 125 restantes, se eliminó a uno por dudas razonables ante la causa de su asesinato, quedando en 124 los mártires que ha sido aprobados por Roma.
El 30 de marzo de 2019 se clausuraba la fase diocesana bajo el episcopado de Don Amadeo Rodríguez Magro. Durante esta fase, se recogieron más de seiscientos testimonios, además de numerosos documentos históricos, entre ellos escritos de testigos presenciales de los hechos, archivados en la Diócesis del Santo Reino y en otras jurisdicciones eclesiásticas y civiles. El expediente completo, compuesto por más de 30.000 folios, fue trasladado desde la Diócesis a Roma en 2019, donde ha sido analizado con rigor y detalle, y en la que ha contado con el gran trabajo del postulador, D. Nicola Gori.
El Obispo Don Sebastián Chico Martínez ha realizado, desde su llegada a la Diócesis de Jaén, distintas visitas al Vaticano para seguir el avance del proceso. El 28 de noviembre de 2023, visitó el Dicasterio para la Causa de los Santos en Roma, donde se informó que el expediente había sido revisado por la comisión histórica y posteriormente examinado por la comisión de teólogos, para pasar, después, al consistorio de cardenales y obispos para su aprobación final, el pasado 17 de junio, siendo respaldado por unanimidad ambos grupos, y quedando a disposición para ser decretados por el Santo Padre. El último encuentro entre el Prelado con el Cardenal Semeraro y con el Promotor de la Fe, D. Alberto Royo, fue el pasado mes de febrero
Perfiles
Entre los 124 mártires que serán beatificados, sacerdotes, religiosa y laicos, hay perfiles diversos con grandes testimonios de fe detrás de cada historia. Entre ellos, “el Kolbe español”, un sacerdote que dio su vida por el de un padre de familia; un médico dedicado al cuidado de los más vulnerables de su tiempo y una viuda que levantó una residencia para personas sin hogar.
Francisco de Paula Padilla Gutiérrez- sacerdote (Marmolejo 1892- Mancha Real 1937)
Al ser designado para la muerte otro compañero de prisión, padre de familia con seis hijos, llamado José, el Siervo de Dios Francisco de Paula Padilla Gutiérrez suplicó sustituirlo, yendo él a la muerte en lugar del otro prisionero.
Pedro Sandoica y Granados- laico (Linares 1876- Mengíbar 1936)
Médico que desarrolló su trabajo profesional en Villargordo no sólo tiene una actividad médica de servicio a los más pobres; también se implica en otras actividades para procurar la justicia social con los obreros. Se compromete en tareas apostólicas y de piedad: renueva la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y el Apostolado de la Oración, fomentando la devoción al Santísimo Sacramento y al Sagrado Corazón de Jesús. Casado y sin descendencia, en la localidad de Villargordo se da frecuentemente el nombre de “Pedro María” como prueba de los varios niños pobres que el matrimonio apadrinaba desde su nacimiento, ayudándoles a lo largo de su vida en sus estudios o hasta conseguir una formación necesaria. En la lista de detenidos “en la ermita del Cristo de la Salud” se incluye a Pedro Sandoica Granados (del día 24 de septiembre al 25 de septiembre de 1936) por orden del Frente Popular. Asesinado el 25 de septiembre de 1936.
Obdulia Puchol Merino- seglar (Martos 1900- Monte Lope Álvarez 1936)
Desde que quedó viuda se dedica a hacer obras de caridad apostolado y de piedad. Hija de padres muy cristianos, la parroquia encontró en ella su mejor colaboradora. Su obra más importante de caridad consistió en la creación de una residencia para los transeúntes pobres, en la cual les facilitaba alimentos, dormitorio y servicios sanitarios si es que los precisaban. Para esta hermosa institución contó con la ayuda sin par de las Conferencias de San Vicente de Paul, precisamente fundadas en la parroquia y presididas por su padre, don Antonio Puchol, que a su vez era médico forense de la localidad. El día que recibió la palma del martirio vestía el hábito de San Francisco, pues también era Terciaria Franciscana Seglar.